En 2018, Porsche encontró en la joven Rimac una pieza para el futuro. Invirtió en la empresa croata, aumentó sucesivamente su participación y, tres años después, colocó a su propia Bugatti en una sociedad controlada por el grupo de Mate Rimac.
Ocho años después, todo sale mal.
Porsche concluyó la venta de las participaciones que detentaba en Rimac Group y en Bugatti Rimac, en una operación que le reporta alrededor de mil millones de euros y cierra una de las alianzas más importantes de su reciente transformación tecnológica.
Según la ‘L’Automobile Magazine’, la transacción, anunciada en primavera, quedó oficialmente concluida el 9 de septiembre, tras recibir luz verde de las autoridades competentes.
Porsche deja de tener cualquier participación
La relación comenzó en 2018, cuando Porsche entró en el capital de Rimac. La apuesta creció hasta el punto de que el fabricante alemán poseía el 20,6% del grupo croata.
En 2021 llegó el paso más importante. Bugatti, entonces en el universo de Volkswagen, fue integrada en una nueva sociedad: Bugatti Rimac. El Rimac Group se quedó con el 55% y Porsche con el 45%.
Ahora, Porsche vendió las dos participaciones a un consorcio liderado por el fondo HOF Capital, acompañado por otros inversores.
El importe asciende a alrededor de mil millones de euros, de los cuales 250 millones se destinarán a financiar compromisos relacionados con pensiones.
¿Por qué vender ahora?
La decisión surge en un momento delicado para Porsche.
La constructora se enfrenta a una demanda más débil en China y a una adopción de los automóviles eléctricos premium más lenta de lo esperado. La empresa ha estado revisando, por ello, el ritmo de electrificación y reduciendo costos, con un plan previsto que podría eliminar cerca de 5.000 puestos de trabajo.
La salida de Rimac forma parte de esa concentración de recursos en el negocio automovilístico principal.
Existe, sin embargo, una paradoja: Porsche está abandonando precisamente una empresa que se ha convertido en una referencia mundial en tecnología eléctrica de altas prestaciones.
Pero Rimac también ha cambiado. Ya no es solo el fabricante del Nevera, eléctrico de 1.914 CV capaz de alcanzar 412 km/h. El grupo desarrolla baterías y componentes para otros fabricantes y se ha expandido a áreas como almacenamiento de energía y robotaxis.
Mate Rimac asume directamente Bugatti
La operación marca también una nueva era para Bugatti.
Christophe Piochon deja la presidencia de Bugatti Automobiles y Mate Rimac asume directamente el cargo.
A los 38 años, el empresario croata queda así aún más cerca del mando de una de las marcas más exclusivas de la industria automovilística.
Es un recorrido difícil de imaginar cuando, en 2009, comenzó electrificando un viejo BMW Serie 3 en un garaje.
Diecisiete años después, Mate Rimac es presidente de Bugatti.
Y Porsche, que ayudó a transformar su empresa en una potencia de la industria, acaba de salir definitivamente de la historia.