Olvida los coches autónomos: este robot se sienta al volante y conduce como un humano

11 septiembre, 2026

Olvídese por un momento del coche autónomo que prescinde por completo del conductor. Investigadores japoneses están explorando una solución bastante diferente — y visualmente mucho más extraña: mantener el automóvil prácticamente como está y colocar un robot humanoide en el lugar del conductor.

Se llama Musashi, fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Tokio y es capaz de hacer aquello que cualquiera haría al subirse a un automóvil: agarrar el volante, pisar el acelerador y el freno, accionar el freno de mano y usar las señales de giro — mire el video aquí.

El equipo responsable del proyecto ha estado investigando durante varios años la posibilidad de que humanoides conduzcan automóviles utilizando esencialmente los mismos mandos concebidos para los seres humanos. Trabajos científicos publicados por los investigadores documentan experiencias de conducción con Musashi y otros robots humanoides.

En lugar de hacer autónomo el coche, hacer autónomo al conductor

Precisamente este cambio de enfoque es lo que hace que el proyecto sea particularmente interesante.

Gran parte de la industria automotriz está invirtiendo en vehículos capaces de conducir de forma autónoma mediante cámaras, radares, sensores, computadoras y software integrados en el propio automóvil.

El equipo japonés explora otra posibilidad: ¿y si fuera posible colocar un robot lo suficientemente sofisticado dentro de un automóvil convencional y dejar que utilice los comandos que ya existen?

El Musashi fue diseñado con una estructura musculoesquelética inspirada en el cuerpo humano. Posee cámaras en sus ojos, sensores de fuerza en las manos y en los pies, y articulaciones que le permiten interactuar físicamente con el automóvil.

En la demostración difundida en 2024, el humanoide puede controlar el volante y los pedales y interpretar parte de lo que acontece a su alrededor.

Sin embargo, esas capacidades estaban aún muy lejos de las de un conductor humano. En las pruebas difundidas, Musashi circulaba a alrededor de 5 km/h en un entorno controlado.

Reconocer semáforos y atravesar cruces

El trabajo no terminó con esa demostración.

La investigación posterior descrita por el ‘Supercar Blondie’ indica que los científicos continuaron desarrollando los sistemas necesarios para que el robot combine la percepción visual con el control físico del vehículo.

Entre las capacidades demostradas están el reconocimiento de señales luminosas, la actuación sobre los pedales en función de la velocidad del automóvil y el control del volante durante la pasada por intersecciones.

La idea es particularmente desafiante porque el robot no puede limitarse a “saber” hacia dónde pretende ir.

Debe transformar esa decisión en una serie de movimientos físicos: saber cuánto debe girar el volante, qué presión se necesita en el acelerador o en el freno y coordinar simultáneamente a los distintos miembros.

Exactamente lo que un conductor humano hace casi de forma automática.

¿Un conductor que puede cambiar de coche?

Es aquí donde surge una de las posibilidades más curiosas de esta tecnología.

Un sistema de conducción autónoma convencional forma parte del propio automóvil. Un humanoide lo suficientemente avanzado podría, en teoría, abandonar un vehículo, entrar en otro y volver a conducir — siempre que fuera capaz de adaptarse a los distintos mandos.

Es decir, en lugar de transformar millones de automóviles existentes en vehículos autónomos, el “sistema autónomo” podría ser el propio conductor robótico.

Sin embargo, esa posibilidad continúa, no obstante, muy distante.

El propio Kawaharazuka reconoció en 2024 que un verdadero conductor robótico capaz de funcionar en el mundo real podría aún estar a varias décadas de distancia. A la ‘New Scientist’, admitió incluso un horizonte de al menos 50 años.

Y la industria automotriz ya está mirando hacia la idea

El concepto también no está limitado a los laboratorios universitarios.

La Daimler Truck obtuvo en Estados Unidos una patente relativa a un sistema en el que un robot humanoide puede asumir físicamente tareas de conducción de un camión, mostrando que la posibilidad de colocar máquinas antropomórficas en los mandos de vehículos ya despertó interés industrial.

Al mismo tiempo, la evolución acelerada de los robots humanoides está aumentando la capacidad de estas máquinas para ejecutar tareas que exigen coordinación de todo el cuerpo.

Eso no significa que los taxis de nuestras ciudades estén a punto de recibir conductores robóticos.

Además, existe una cuestión obvia: si un automóvil puede ser diseñado desde su origen para conducir solo, colocar una máquina con brazos y piernas en el asiento del conductor parece una forma extraordinariamente compleja de resolver el mismo problema.

Pero Musashi demuestra una posibilidad diferente.

El automóvil del futuro quizá no necesite saber conducir por sí solo.

Quizá basta con que quien se siente al volante sepa hacerlo.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.