Las pantallas táctiles han conquistado los interiores de los automóviles, concentrando en un único lugar funciones que durante décadas requerían un botón, un mando o una palanca propios. Pero algunos conductores parecen hacer el camino inverso: ante la necesidad de tocar continuamente la pantalla, comenzaron simplemente a añadir sus propios mandos físicos.
Es lo que está sucediendo en algunos taxis en China y Corea del Sur, según relata la ‘L’Automobile Magazine’, después de que un lector de la publicación francesa encontrara varios vehículos equipados con botones y selectores que claramente no parecían haber salido así de fábrica.
Las soluciones son rudimentarias, pero revelan una cuestión que empieza a preocupar a los fabricantes, a los organismos de seguridad e incluso a los reguladores: ¿ha ido la industria automotriz demasiado lejos al sustituir los botones tradicionales por pantallas grandes?
Botones comprados en línea e incluso piezas impresas en 3D
Las fotografías recogidas por la ‘L’Automobile Magazine’ muestran diferentes niveles de improvisación. En uno de los taxis, el conductor instaló simplemente un pequeño mando adquirido en línea. En otro, la integración fue más allá, con los controles colocados en una estructura aparentemente producida mediante impresión 3D.
Hay botones y selectores giratorios, incluyendo mandos que permiten controlar funciones como el volumen sin necesidad de buscar la opción correspondiente en la pantalla central.
Para un taxista, la ventaja es particularmente evidente. Quien pasa varias horas al día al volante puede repetir cientos de veces determinadas operaciones y cualquier función que obligue a desviar la mirada de la carretera para navegar por menús acaba por añadir tiempo y distracción.
Según la publicación francesa, una de las soluciones pasa por utilizar mandos Bluetooth conectados al teléfono inteligente y, a través de éste, a Android Auto o Apple CarPlay. Por lo tanto, no significa que estos botones improvisados pasen a controlar directamente todos los sistemas del automóvil: funcionan sobre todo como una forma alternativa de acceder a determinadas funciones disponibles a través de la conectividad del teléfono.
China también quiere que vuelvan los botones
La curiosidad toma otra dimensión porque los propios reguladores chinos están preparando un giro parcial de la tendencia.
A partir del 1 de julio de 2027, las funciones esenciales relacionadas con la seguridad deberán disponer de mandos físicos en los vehículos nuevos cubiertos por las normas chinas. Entre ellas se encuentran los indicadores de cambio de dirección, los cuatro intermitentes, la bocina, la selección de las posiciones de la transmisión, el limpiaparabrisas, el desempañador, las ventanas eléctricas y la activación o desactivación de los sistemas de asistencia a la conducción.
La intención es que determinadas operaciones puedan realizarse sin depender exclusivamente de una pantalla y con la mínima atención visual posible. Las normas establecen incluso requisitos relativos a la ubicación y el tamaño de los mandos, a la posibilidad de utilizarlos sin mirar y a la existencia de respuesta táctil o sonora.
Es un cambio particularmente significativo en un mercado donde las grandes pantallas y los interiores minimalistas se han convertido en una de las imágenes de marca de muchos automóviles eléctricos y tecnológicamente más avanzados.
Europa también está presionando a los fabricantes
La discusión no se limita a China. Euro NCAP ha ido endureciendo la forma en que evalúa la interacción entre el conductor y los mandos del vehículo, buscando reducir el tiempo durante el cual es necesario desviar la mirada de la carretera. La preocupación por la sustitución de controles físicos por pantallas llegó incluso al Parlamento Europeo, donde ya se cuestionó la posibilidad de normas europeas en este tema.
Un estudio científico publicado en agosto de 2026 en la revista Transportation Research Part F añadió evidencia al debate: al comparar mandos físicos y pantallas táctiles en tareas relacionadas con la conducción, los investigadores concluyeron que la pantalla estaba asociada a una mayor distracción y, en las tareas que exigían más de una interacción, al peor rendimiento tanto en la tarea como en la conducción.
Es en este contexto que aquellos pequeños botones improvisados en los taxis adquieren un significado inesperado. Mientras los fabricantes y reguladores debaten cómo debería ser el habitáculo del futuro, algunos profesionales que pasan todo el día al volante ya han llegado a su propia conclusión: para determinadas funciones, un botón sigue siendo difícil de sustituir.