XPENG está dando un paso más allá de los automóviles. El fabricante chino ha puesto en marcha sus nuevas líneas de producción de robots humanoides y ha completado la primera unidad del IRON, un robot de uso general que salió de la línea de montaje de forma autónoma.
La empresa planea avanzar hacia la producción en serie para finales de 2026, antes del lanzamiento comercial y de las primeras entregas en China y en otros mercados internacionales, previstas para 2027.
Es una apuesta que empieza a adquirir una dimensión importante dentro de XPENG. En agosto, el negocio de robótica captó más de 900 millones de dólares —unos 760 millones de euros— en una operación que valoró a la compañía en más de 6,3 mil millones de dólares.
De fábricas de automóviles a una fábrica de humanoides
XPENG afirma haber desarrollado desde cero líneas automatizadas específicamente destinadas a la producción de robots humanoides avanzados, trasladando a este nuevo negocio los sistemas de control de calidad utilizados en la producción de sus vehículos eléctricos.
Según la compañía, más del 80% de los procesos principales de la nueva unidad están automatizados, con sistemas de producción de alta precisión diseñados específicamente para los requisitos de la robótica.
“Las líneas de producción de robots fueron creadas desde cero, sin ningún precedente que pudiésemos seguir”, explica He Xiaopeng, presidente y CEO de XPENG.
La intención es aumentar progresivamente tanto la velocidad como la escala de producción. Antes de llegar al público, sin embargo, el IRON deberá empezar a trabajar en terreno conocido: XPENG prevé que las primeras aplicaciones comerciales ocurran en las propias instalaciones y espacios de la marca.
Un humanoide con 76 grados de libertad
El IRON es una de las piezas centrales de la estrategia que XPENG designa por “Physical AI” — inteligencia artificial capaz no solo de procesar información, sino de interactuar y ejecutar tareas en el mundo físico.
El robot fue diseñado con proporciones y movimientos inspirados en el cuerpo humano y presenta una estructura flexible completamente cerrada.
Cuenta con 76 grados de libertad distribuidos por el cuerpo y otros 21 grados de libertad en cada mano, una configuración destinada a permitir movimientos complejos y tareas que exijan mayor precisión y destreza.
Detrás de esos movimientos está también una capacidad de procesamiento considerable.
Tres chips y 2.250 TOPS para pensar sin ayuda remota
El IRON utiliza tres chips Turing AI, que ofrecen conjuntamente hasta 2.250 TOPS de capacidad computacional.
Según XPENG, este poder de procesamiento permite ejecutar directamente en el robot su modelo de inteligencia artificial, sin depender permanentemente de una operación remota. El objetivo es permitir que el humanoide interprete situaciones y lleve a cabo de forma autónoma tareas más complejas.
La ejecución local de los modelos también debería reducir la latencia de las respuestas y, según la empresa, aumentar la protección de los datos procesados.
“Pretendemos desarrollar un nuevo tipo de robot con verdaderas capacidades de generalización, capaz de formar parte de la vida cotidiana, contribuir a mejorar la vida de las personas y, en última instancia, convertirse en un verdadero compañero”, afirma He Xiaopeng.
Para marcar la finalización del primer ejemplar, el propio CEO colocó en el IRON una tarjeta de identificación de colaborador de XPENG, en una entrada simbólica del humanoide para el equipo de la fabricante.
Producción en masa aún este año
La primera unidad representa esencialmente el paso de la fase de desarrollo y prototipos a la industrialización. El objetivo siguiente es mucho más ambicioso: alcanzar la producción en masa para finales de 2026.
El lanzamiento comercial deberá ocurrir en 2027, cuando también están previstas las primeras entregas tanto en China como en mercados internacionales. XPENG no especificó, por el momento, cuáles serán los primeros países fuera del mercado chino que recibirán el IRON.
La robótica, entretanto, empieza a ganar peso en la estrategia financiera del grupo. El 24 de agosto, esta área captó más de 900 millones de dólares de varios inversores, en una operación que valoró el negocio en más de 6,3 mil millones de dólares tras la inversión.
XPENG anticipa además que el margen bruto por robot podría ser significativamente superior al obtenido en los vehículos de nueva energía, aunque esa expectativa dependa ahora de la capacidad de transformar la tecnología en una operación comercial de gran escala.
La fabricante pasa, así, a desarrollar en paralelo tres frentes: automóviles, robótica y expansión internacional. Y el primer IRON que sale por sí solo de la fábrica es la demostración más concreta hasta ahora de que los robots ya no son solo un proyecto de laboratorio.