Nuevo Mercedes-Benz GLA ya sale de la fábrica: así nace uno de los SUVs más importantes de la marca

17 septiembre, 2026

El nuevo Mercedes-Benz GLA ya ha empezado a salir de la línea de montaje. La producción en serie arrancó en Rastatt, en Alemania, con las versiones totalmente eléctricas que toman la delantera y las variantes híbridas de 48 voltios que completarán posteriormente la nueva generación del SUV compacto.

Es el paso que faltaba tras la presentación del modelo: convertir al nuevo GLA en un automóvil de producción. Y Mercedes-Benz aprovechó el inicio para mostrar no solo el coche, sino también una fábrica donde la Inteligencia Artificial, gemelos digitales y la instalación de software a través de la nube ya forman parte del proceso.

El nuevo GLA llega con una mayor distancia entre ejes, más tecnológico y con una gama preparada para distintos niveles de electrificación. En las versiones eléctricas, la autonomía puede alcanzar los 657 kilómetros en ciclo WLTP.

El nuevo GLA empieza por las versiones eléctricas

La gran novedad de esta generación está precisamente bajo la carrocería.

La gama eléctrica incluye diferentes niveles de potencia y dos capacidades de batería. El GLA 200 eléctrico utiliza una batería LFP de 58 kWh de capacidad útil y desarrolla 165 kW, equivalentes a unos 224 CV.

Más arriba aparece el GLA 250+ eléctrico, con 200 kW, cerca de 272 CV, y una batería NMC de 85 kWh. Es esta versión la que logra alcanzar los 657 kilómetros de autonomía máxima anunciada en ciclo WLTP.

Para quien busca más rendimiento, el GLA 350 4MATIC eléctrico añade tracción integral y sube a 260 kW, alrededor de 354 CV. Mercedes-Benz anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos.

También existe una arquitectura eléctrica de 800 voltios, que permite cargas rápidas en corriente continua de hasta 320 kW. Según los datos difundidos por la marca en el momento de la presentación del modelo, en condiciones adecuadas se pueden recuperar hasta 270 kilómetros de autonomía en diez minutos.

No todo será eléctrico

Sin embargo, Mercedes-Benz no apostó todas las fichas a una única tecnología.

A las versiones eléctricas se unirán variantes equipadas con un nuevo motor turbo de cuatro cilindros y 1,5 litros asociado a un sistema de 48 voltios.

El motor eléctrico está integrado en la transmisión de doble embrague y ocho velocidades y puede aportar hasta 22 kW adicionales. El sistema permite además recuperar energía durante las desaceleraciones y, en determinadas situaciones, desplazar al GLA exclusivamente a través del motor eléctrico.

Es precisamente esta diversidad la que ayuda a explicar por qué Rastatt es importante para la nueva generación.

El mismo lugar puede fabricar eléctricos e híbridos

La fábrica alemana, en funcionamiento desde 1992 y con alrededor de 7.000 trabajadores, fue preparada para no depender de una única motorización.

Diferentes sistemas de propulsión pueden pasar por las mismas estructuras industriales, permitiendo a Mercedes-Benz ajustar más rápidamente la producción a la demanda de cada mercado.

El GLA se está montando actualmente en el llamado Pabellón 4.0, pero la casa está invirtiendo varios cientos de millones de euros en la transformación del vecino Pabellón 4.1, que también deberá albergar la producción del modelo a partir de 2027.

Y es aquí donde la forma de construir el GLA se vuelve casi tan interesante como algunas de las tecnologías que el coche lleva a la carretera.

La fábrica se construye dos veces — una de ellas no existe

Antes de alterar físicamente una línea de producción, Mercedes-Benz consigue construirla virtualmente.

La marca utiliza réplicas digitales de la fábrica para simular la disposición de los equipos, probar procesos e identificar problemas antes de empezar la instalación real. El objetivo es reducir costos y, sobre todo, el tiempo necesario para transformar una unidad industrial para recibir un nuevo automóvil.

La tecnología ya había sido utilizada en la reconversión del Pabellón 4.0 y ahora se está aplicando a la transformación del espacio que recibirá el GLA a partir del próximo año.

No es la única componente digital del proceso.

El Mercedes-Benz Operating System, o MB.OS, también llega a la propia línea de montaje. Su arquitectura permite transmitir el software del automóvil a través de un servidor central conectado a la Mercedes-Benz Intelligent Cloud.

Así, cuando un GLA llega al final de la línea, puede hacerlo ya con la versión más reciente del software instalada.

Por dentro también hay una nueva generación

Toda esta transformación industrial sirve para un GLA que también ha cambiado significativamente respecto al antecesor.

La nueva generación presenta una silueta más baja, una mayor distancia entre ejes y una frente en la que se destaca la parrilla iluminada. En el habitáculo, Mercedes-Benz apoya el MBUX Superscreen, el techo panorámico y una mayor sensación de espacio y versatilidad.

La componente digital también gana peso dentro del automóvil. Entre las novedades está el Asistente Virtual MBUX, que recurre a Inteligencia Artificial Generativa para permitir interacciones más naturales y personalizadas con los ocupantes.

Es, de alguna forma, la continuación en la carretera de lo que sucede dentro de la fábrica.

El nuevo GLA es producido con el uso de Inteligencia Artificial, simulaciones digitales y software distribuido a través de la nube; tras salir de la línea, lleva consigo parte de ese universo tecnológico.

Y, antes de que todo ello llegue a las manos de los clientes, hay ahora una certeza: los primeros ejemplares de la nueva generación ya han empezado a salir de Rastatt.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.