Una pieza cuesta desde 4 euros y puede evitar una avería de 3.000 euros: ¿ya verificaste el sistema de escape?

23 septiembre, 2026

Un ruido diferente, el coche consume más combustible, una ligera pérdida de potencia o incluso un olor extraño dentro del habitáculo. Pueden parecer señales pequeñas sin importancia, pero Euromaster advierte que ignorar problemas en el sistema de escape puede terminar en una reparación que alcance los 3.000 euros.

La empresa especializada en mantenimiento automotriz destaca un componente que muchos conductores tienden a olvidar, a pesar de su papel importante en el funcionamiento del vehículo, en la reducción de emisiones y en el control del ruido.

Según Euromaster, una revisión oportuna puede permitir identificar problemas relativamente simples antes de que evolucionen a averías mucho más costosas.

¿Está gastando más combustible? Atención al escape

Entre las primeras señales de alerta se encuentran la pérdida de potencia del motor y un aumento inesperado del consumo de combustible.

Según Euromaster, estos síntomas pueden estar relacionados con una obstrucción en el catalizador o en el filtro de partículas. Dependiendo del problema, la reparación podría costar entre 150 y 250 euros, pero la factura puede dispararse hasta 3.000 euros cuando es necesario sustituir el filtro de partículas.

Los oídos también pueden ayudar a percibir que algo no está bien. Golpes, vibraciones o un sonido del escape más intenso de lo habitual pueden denunciar fugas o daños en el tubo, en el silenciador o en sus soportes.

Hay una señal que no debe ignorarse

Más preocupante es la aparición de olores extraños dentro del habitáculo.

Euromaster advierte que este síntoma podría indicar la entrada de gases en el interior del automóvil, representando un riesgo potencial para los ocupantes.

También vale la pena mirar debajo del coche. Humo o gases provenientes de la zona inferior del vehículo y manchas de hollín junto a las uniones pueden denunciar fisuras, problemas en el colector o juntas deterioradas.

El sistema de escape está permanentemente expuesto a variaciones de temperatura, humedad, impactos y corrosión, por lo que el desgaste termina por ser inevitable.

Una pieza pequeña puede evitar un problema mayor

Entre los componentes que merecen atención están los silentblocks, responsables de mantener la línea de escape correctamente posicionada.

Cuando se deterioran, pueden provocar vibraciones que, con el tiempo, originan fisuras o incluso la rotura de soldaduras.

Y es aquí donde la diferencia de precios llama particularmente la atención: según Euromaster, reemplazar uno de estos elementos cuesta, de media, entre 4 y 12 euros por unidad. Una intervención relativamente pequeña frente a los miles de euros que puede alcanzar una reparación más grave del sistema.

La recomendación de la empresa es revisar el sistema de escape cada 20.000 kilómetros o, al menos, una vez al año, adelantando esa inspección siempre que el conductor detecte cambios en el comportamiento, consumo o sonido del automóvil.

No es, de hecho, el único componente barato cuya mantenimiento puede evitar una factura mucho más alta: Automonitor ya explicó cómo una revisión que cuesta alrededor de 50 euros al líquido de refrigeración puede ayudar a prevenir una reparación que, en los casos más graves, puede llegar a los 10.000 euros.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.