Una tecnología desarrollada en Lisboa acaba de ocupar un lugar entre las mejores invenciones de 2026, según la revista TIME. Se llama Pollen, permite cambiar la batería de una moto eléctrica en segundos y ya está funcionando en las calles de la capital portuguesa.
La distinción forma parte de la lista anual ‘TIME Best Inventions’, que reúne productos y soluciones considerados especialmente innovadores por los editores y corresponsales de la publicación internacional.
Pero lo más interesante de esta historia es que la invención portuguesa no está solo en papel. En siete meses de actividad, Pollen ya ha realizado más de 25 mil cambios de batería en Lisboa, buscando demostrar que es posible utilizar una moto eléctrica sin tener que esperar horas por la recarga.
En lugar de recargar la batería, basta con cambiarla
La idea es simple: en lugar de conectar la moto a un cargador y esperar a que la batería recupere energía, el conductor se dirige a una estación automatizada, entrega la batería descargada y recibe otra lista para utilizar.
Según la empresa, todo el proceso demora apenas unos segundos.
La gran diferencia respecto a otros sistemas de intercambio de baterías está en la ambición de crear una solución universal, compatible con vehículos de distintas marcas y modelos.
Esto significa que, en lugar de que cada fabricante necesite desarrollar su propia red de carga o intercambio de baterías, varios vehículos podrían utilizar las mismas estaciones.
Es precisamente esta posibilidad de uso compartido la que Pollen pretende explotar para acelerar la electrificación de los desplazamientos urbanos.
La compatibilidad, sin embargo, depende de que los vehículos estén preparados para utilizar el sistema de la empresa. No significa que cualquier moto eléctrica actualmente a la venta pueda intercambiar automáticamente su batería en una estación Pollen.
Una tecnología portuguesa que ya ha superado las 25 mil intercambios
Pollen fue fundada en 2024 por Rui Bento y Miguel Morgado y puso en marcha su primera estación en Lisboa, en marzo de este año.
Desde entonces, la empresa contabiliza más de 25 mil cambios de batería, una cifra que presenta como demostración de la utilización efectiva de la tecnología.
El objetivo es responder a una dificultad que continúa limitando la adopción de motos eléctricas: la necesidad de cargar las baterías, a menudo durante periodos incompatibles con un uso profesional intensivo.
Para quien utiliza una moto en repartos o en desplazamientos frecuentes a lo largo del día, reducir el tiempo de parada puede marcar una diferencia importante.
“Los coches están quedándose eléctricos, pero las motos no, y Pollen existe para cambiar eso”, afirma Rui Bento, CEO de la empresa.
El responsable recuerda que la primera estación fue instalada hace apenas siete meses y considera que la distinción de TIME es un reconocimiento al trabajo desarrollado por el equipo.
¿Quién está detrás del invento?
La empresa fue creada por dos emprendedores portugueses con experiencia en movilidad y tecnología.
Rui Bento, CEO de Pollen, participó en el lanzamiento de Uber en Portugal y fundó Kitch, empresa posteriormente adquirida por Delivery Hero, en 2022.
Miguel Morgado, director de tecnología, estuvo vinculado a Hunter Boards, donde desarrolló tecnología para skates eléctricos.
La Pollen ya ha logrado captar 3,2 millones de euros en financiación, incluyendo una ronda de inversión inicial liderada por Pale Blue Dot y Mustard Seed Maze.
Entre sus inversores se encuentran también Kfund e inversores individuales vinculados a empresas de movilidad, como Lime y Powerdot.
¿Puede ser una alternativa a la carga tradicional?
La sustitución de baterías no es una idea completamente nueva, pero Pollen busca superar una de las principales dificultades de este modelo: la falta de compatibilidad entre fabricantes.
Si una misma batería pudiera servir a diferentes vehículos, una red compartida de estaciones podría volverse más práctica y atractiva desde el punto de vista económico, sobre todo en grandes ciudades.
Aun así, el éxito de esta solución dependerá de factores como la adhesión de los fabricantes, la expansión de estaciones, los costos para los usuarios y la fiabilidad del sistema.
Por ahora, la empresa portuguesa tiene dos argumentos importantes: una tecnología en funcionamiento y el reconocimiento de una de las publicaciones internacionales más conocidas.
En un sector en el que los coches eléctricos concentran gran parte de la atención, una startup de Lisboa quiere demostrar que la próxima transformación de la movilidad también puede ocurrir sobre dos ruedas.