Con los datos recogidos en Singapur, Mercedes cree haber identificado el camino para domesticar el W17. Ahora resta confirmar, en Austin, que el potencial aerodinámico del paquete de Sepang se traduce en un rendimiento constante en pista.
La Mercedes aclaró las causas que tornaron el monoplaza W17 más difícil de pilotar en la Fórmula 1, tras las actualizaciones introducidas en el Gran Premio de Malasia, en Sepang. Aunque el paquete de mejoras logró generar mayor carga aerodinámica, las ganancias no se distribuyeron de forma consistente en todas las condiciones de pista, provocando un desequilibrio en la parte delantera y estrechando la ventana de funcionamiento del coche.
El director técnico adjunto de Mercedes, Simone Resta, explicó en el Nu Silver Arrows Radio Show podcast que la equipa pretendía obtener más rendimiento con mayor downforce y que ese objetivo fue medido en el coche. Resta añadió que el problema no es “blanco o negro”, pues se trata de un entorno gris con múltiples variables, donde el nivel de downforce no fue el mismo en todos los puntos de funcionamiento del coche, alterando el equilibrio y obligando al piloto a adaptarse de nuevo.
Cambio del equilibrio y su impacto en la conducción
Los cambios profundos introducidos en el fondo plano y en los flancos en Sepang desplazaron el equilibrio aerodinámico demasiado hacia la parte delantera, haciendo que el monoplaza fuese mucho menos tolerante. El subdirector del equipo, Bradley Lord, afirmó al respecto, en un extracto difundido en el Nu Silver Arrows Radio Show, que el coche inicialmente mostró un exceso de equilibrio y fue difícil de pilotar, pero la situación mejoró con el desgaste de los neumáticos delanteros.
Este cambio afectó directamente a la estabilidad de la parte trasera, especialmente al frenar y al entrar en las curvas. Kimi Antonelli, que habitualmente favorece una aproximación agresiva al entrar en curva, empezó a batallar con subviraje a mitad de la curva, lo que comprometió la trayectoria y retrasó la reanudación de la aceleración al salir.
Para mitigar el problema, los pilotos se vieron obligados a aumentar el ángulo de giro o a recurrir al acelerador para girar el coche, prácticas que aceleran el desgaste y el sobrecalentamiento de las ruedas traseras en superficies más abrasivas.
Respuesta y datos recogidos en Singapur
El fin de semana del Gran Premio de Singapur permitió al equipo reabrir el garaje cerrado y dividir los ajustes entre los pilotos para recoger datos cruciales. Los cambios de afinación implementados tras la carrera más corta demostraron efectos positivos, permitiendo a Antonelli mejorar su tiempo en la clasificación y acercarse al ritmo de los líderes, devolviendo la confianza para sacar el máximo potencial del paquete técnico antes de la etapa de Austin.
La Mercedes sabe ahora dónde está el problema y ya ha empezado a corregirlo. En Austin, el W17 tendrá que demostrar que la mayor carga aerodinámica puede, por fin, ser sinónimo de un coche más rápido y previsible.