¿Adiós, humanos? En China, los tractores autónomos y las máquinas ayudan a construir carreteras sin conductor

18 octubre, 2026

Imagina un tractor que trabaja en los campos sin nadie al volante, que identifica las condiciones del suelo y recoge información sobre los cultivos. Ahora imagina un equipo de máquinas que extiende y compacta asfalto sin necesidad de conductores. En China, estas tecnologías ya se están probando y muestran cómo la automatización puede transformar dos actividades tradicionalmente dependientes de la mano de obra: la agricultura y la construcción de carreteras.

Según ‘El País’, uno de los ejemplos más recientes es el Honghu T70, un tractor eléctrico autónomo desarrollado en China para realizar tareas agrícolas sin la presencia permanente de un operador; puedes ver el video aquí.

Pero la apuesta china va más allá de los campos. El país también ya ha mostrado la utilización coordinada de máquinas autónomas en obras viales, con sistemas capaces de controlar los movimientos de los equipos y de vigilar la calidad del trabajo.

Un tractor eléctrico que prescinde del conductor

Desarrollado por la empresa china Shiyan Guoke Honghu Technology, el Honghu T70 combina propulsión eléctrica, inteligencia artificial, conectividad 5G y navegación por satélite mediante el sistema chino Beidou.

La propuesta es permitir que el tractor realice operaciones agrícolas de forma autónoma, incluyendo tareas asociadas a la preparación de los terrenos, la siembra y la aplicación de tratamientos en los cultivos.

El equipo fue también concebido para recoger información sobre la humedad del suelo, el estado de las plantaciones y otros parámetros relevantes para la actividad agrícola.

Estos datos pueden ayudar a los agricultores a tomar decisiones más precisas sobre el uso del agua, fertilizantes y otros recursos.

De acuerdo con la información difundida por ‘El País’, el Honghu T70 anuncia una autonomía de aproximadamente seis horas de funcionamiento por carga.

La máquina ya estará siendo utilizada en áreas agrícolas de la provincia china de Hebei, aunque no se han divulgado datos suficientes para evaluar su utilización comercial a gran escala.

Diez máquinas autónomas trabajando en la misma carretera

La automatización también está llegando a las obras públicas.

En septiembre de 2024, el fabricante chino SANY participó en una demostración de pavimentación autónoma integrada en un proyecto de ampliación de la autopista Pekín–Hong Kong–Macau.

La obra abarca un tramo de aproximadamente 157,79 kilómetros, pero la experiencia con maquinaria autónoma se desarrolló en una zona específica del proyecto.

El sistema reunió diez equipos: una pavimentadora de gran anchura, seis compactadores de rodillo doble y tres compactadores de neumáticos – vea aquí las imágenes.

Las máquinas trabajaron de forma coordinada, utilizando algoritmos de planificación y el sistema de posicionamiento Beidou para seguir trayectorias con elevada precisión.

Uno de los resultados más relevantes fue la capacidad de esparcir asfalto con una anchura de 19,25 metros en una única pasada, reduciendo la necesidad de ejecutar varias bandas por separado.

La demostración fue acompañada por especialistas del sector, por lo que no significa que toda la obra haya sido realizada sin intervención humana.

¿Qué pasa con los trabajadores?

La utilización de estas tecnologías pretende responder a problemas como la escasez de mano de obra, el envejecimiento de la población rural y la necesidad de aumentar la productividad.

En la agricultura, los tractores autónomos podrían permitir que un operador supervisara varias máquinas o se concentrara en otras tareas mientras las máquinas ejecutan operaciones repetitivas.

En la construcción vial, la automatización podría reducir la exposición de los trabajadores a riesgos asociados a la circulación de maquinaria pesada y a la realización de trabajos junto a equipos en movimiento.

Pero también existe una cuestión inevitable: ¿qué pasa con los empleos tradicionalmente asociados a la conducción de estas máquinas?

La automatización podría reducir la necesidad de operadores en determinadas funciones, al tiempo que aumenta la demanda de profesionales capaces de programar, supervisar y mantener los sistemas.

Por ahora, no existen datos suficientes en estos proyectos para cuantificar los puestos de trabajo sustituidos ni los ahorros efectivamente alcanzados.

Lo que los ejemplos chinos demuestran es que la conducción autónoma ya no se limita a los automóviles de pasajeros. También está llegando a tractores, maquinaria de construcción y otros vehículos especializados.

Y, en esos sectores, el cambio mayor podría no ser solo sustituir el motor diésel por uno eléctrico, sino sacar al conductor de la cabina.

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Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.