En 1997, Mercedes-Benz sorprendió al mundo con un automóvil pequeño, alto y muy diferente de las berlinas de lujo que habían construido la reputación de la marca. Ahora, casi tres décadas después, los primeros ejemplares de la Clase A están a punto de alcanzar la edad necesaria para obtener la matrícula histórica en Alemania. Y su historia incluye un episodio que terminó por cambiar la seguridad de los automóviles.
El primer Mercedes-Benz Clase A, conocido internamente como W168, se prepara para entrar en una nueva fase de su historia. Presentado en marzo de 1997, en el Salón del Automóvil de Ginebra, el pequeño modelo podría empezar a ser reconocido como vehículo histórico en Alemania a partir de 2027.
Según ‘Motor1’, los ejemplares producidos en 1997 cumplirán los 30 años exigidos por la legislación alemana para poder obtener la matrícula histórica identificada por la letra H. Sin embargo, la edad no basta: los vehículos también deben pasar por una inspección específica y cumplir con los requisitos de conservación y originalidad aplicables.
Es un cambio curioso para un automóvil que, durante muchos años, fue visto sobre todo como un coche urbano práctico, y no como un futuro clásico.
El pequeño Mercedes que cambió la marca
Cuando llegó al mercado, la Clase A representaba un verdadero cambio de rumbo para Mercedes-Benz.
Con una longitud de aproximadamente 3,57 metros, tracción delantera y una carrocería alta, se alejaba de los modelos tradicionales de la marca. Su gran ventaja residía en el aprovechamiento del espacio interior, logrado mediante una arquitectura conocida como piso en sándwich.
Esta solución permitía acomodar los componentes mecánicos de forma distinta y fue concebida para que, ante una colisión frontal grave, el conjunto propulsor pudiera desplazarse hacia abajo del habitáculo, reduciendo el riesgo de intrusión en la zona de los ocupantes.
Las primeras versiones incluían el A 140 y el A 160. Más tarde, la gama creció y llegó a existir incluso un inusual A 38 AMG, equipado con dos motores, del que se fabricaron tan solo cuatro ejemplares.
Pero el inicio de la trayectoria de la Clase A quedó marcado por un acontecimiento que amenazó el futuro del modelo.
Una prueba que cambió la historia de la seguridad automotriz
A pocos días del inicio de las ventas, en octubre de 1997, un Clase A se volcó durante una maniobra de desvío de emergencia realizada por la revista sueca ‘Teknikens Värld’.
El episodio se conoció como “prueba del alce” y provocó una crisis para Mercedes-Benz.
La marca suspendió la producción y realizó cambios en la suspensión y en el equipo de seguridad. Los aproximadamente 18 mil automóviles ya entregados a los clientes fueron actualizados gratuitamente.
Cuando se reanudó la producción, en febrero de 1998, el Clase A pasó a incorporar de serie el Programa Electrónico de Estabilidad (ESP), una tecnología que contribuyó a democratizar los sistemas de control de estabilidad en los automóviles más pequeños.
Lo que empezó como un problema de seguridad terminó, así, acelerando la adopción de una tecnología que se convertiría en fundamental en la industria automotriz.
En fin, cuántos Clase A podrán convertirse en clásicos en 2027?
A pesar de que la primera generación fue presentada en 1997, solo un número relativamente reducido de ejemplares podrá reunir las condiciones de edad necesarias ya en 2027.
Las ventas comenzaron el 18 de octubre de ese año, pero se interrumpieron unas pocas semanas después. La producción solo volvió a finales de febrero de 1998, lo que significa que muchos de los primeros Clase A tendrán que esperar hasta 2028 para completar las tres décadas.
El W168 continuó produciéndose hasta 2005 y superó 1,1 millones de unidades vendidas, convirtiéndose en uno de los modelos que ayudaron a Mercedes-Benz a conquistar nuevos públicos.
Casi 30 años después de su estreno, aquel pequeño Mercedes de formas poco convencionales empieza a ocupar un lugar distinto en la historia de la marca. No es solo un automóvil antiguo: es un modelo que cambió la estrategia de Mercedes-Benz y tuvo un papel inesperado en la evolución de la seguridad vial.
Y hay una curiosidad adicional: en Alemania, algunos ejemplares podrán circular pronto con matrícula histórica, mientras que otros siguen siendo utilizados como simples coches del día a día.