Explicador. Parecen inofensivas, pero pueden ser tan resbaladizas como la nieve: el peligro oculto en las carreteras este otoño

23 octubre, 2026

Una carretera cubierta de hojas puede parecer solo un paisaje típico de otoño. Pero cuando la humedad entra en juego, lo que está bajo los árboles puede convertirse en un peligro para conductores y motociclistas. Pruebas realizadas por Ford revelaron que, en determinadas condiciones, la adherencia sobre hojas acumuladas puede acercarse a la observada en carreteras cubiertas de nieve.

Con la llegada de las primeras lluvias, hay peligros que se vuelven más evidentes: pavimento mojado, niebla, menor visibilidad y temperaturas más bajas.

Pero existe otro que pasa frecuentemente desapercibido, especialmente en carreteras secundarias, zonas arboladas y tramos de montaña.

Son las hojas caídas sobre el asfalto.

Según “El País”, cuando se acumulan en cantidad suficiente, pueden formar una capa entre los neumáticos y la carretera, reduciendo la adherencia disponible y aumentando el riesgo de derrapar.

El problema se agrava cuando están mojadas, incluso si la superficie parece relativamente seca.

¿Pueden incluso ser tan resbaladizas como la nieve?

La comparación puede parecer exagerada, pero eso es precisamente lo que Ford quiso investigar.

Los ingenieros de la marca comenzaron midiendo la adherencia de los neumáticos en superficies cubiertas de nieve, durante pruebas realizadas en países nórdicos.

Luego repetieron la experiencia en una pista de pruebas en Bélgica, esta vez con grandes cantidades de hojas esparcidas sobre el pavimento.

El objetivo era comparar el coeficiente de fricción, un indicador que ayuda a entender la adherencia disponible entre los neumáticos y la superficie.

En las pruebas con hojas, se registraron valores entre 0,3 y 0,4, un rango comparable al observado en la nieve en las condiciones analizadas.

Esto no significa que cualquier hoja caída convierta una carretera en una pista de hielo.

La cantidad de hojas, el grado de humedad, el estado de los neumáticos y las características del pavimento hacen toda la diferencia.

Mas los resultados muestran que un escenario aparentemente inofensivo puede exigir precauciones semejantes a las adoptadas ante otras superficies resbaladizas.

El peligro puede estar escondido en una curva

Las carreteras rodeadas de árboles requieren especial atención en esta época del año.

En zonas sombreadas, la humedad puede permanecer durante más tiempo, manteniendo las hojas deslizantes incluso después de que la lluvia haya cesado.

Además, una capa de vegetación puede ocultar baches, piedras o irregularidades en el pavimento, dificultando la anticipación de obstáculos.

Cuando la adherencia disminuye, el automóvil puede necesitar más distancia para frenar. En una curva, una velocidad excesiva o una maniobra brusca pueden provocar la pérdida de trayectoria.

Para los motociclistas, el riesgo requiere precauciones adicionales.

Una derrapaje inesperada, especialmente con la moto inclinada en una curva o durante una frenada, puede comprometer rápidamente el equilibrio.

Es importante no confundir este fenómeno con el hidroplaneo. En este último caso, se forma una capa de agua que impide el contacto adecuado entre el neumático y la carretera. Con las hojas, el problema reside en la reducción de la fricción causada por el material vegetal acumulado.

¿Qué debe hacer si encuentra hojas en la carretera?

El primer consejo es reducir la velocidad antes de llegar a la zona cubierta de hojas.

También es importante aumentar la distancia de seguridad, porque la frenada puede requerir más espacio del habitual.

La conducción debe ser suave, evitando aceleraciones repentinas, frenadas bruscas y movimientos rápidos del volante.

En las curvas, lo ideal es ajustar la velocidad antes de entrar y mantener una trayectoria lo más estable posible.

Las reducciones de la caja de cambios también deben hacerse progresivamente, evitando cambios bruscos en la velocidad de las ruedas.

Y hay otro detalle importante: no asumir que las hojas están secas solo porque no está lloviendo. En zonas sombreadas, el rocío o la humedad acumulada pueden ser suficientes para que el pavimento sea resbaladizo.

El otoño trae otros riesgos que no deben ser ignorados

Las hojas son solo uno de los factores que pueden hacer que la conducción sea más exigente en esta estación.

Las primeras lluvias tras periodos secos pueden mezclarse con polvo, residuos de aceite y otras sustancias acumuladas en el asfalto, reduciendo temporalmente la adherencia.

La niebla matutina también puede disminuir la visibilidad, mientras que las temperaturas más bajas favorecen la formación de hielo en determinadas zonas, especialmente en las carreteras de montaña.

Antes de viajar, por ello vale la pena confirmar el estado de los neumáticos, la presión y la profundidad de la banda de rodadura, además del correcto funcionamiento de las escobillas limpiaparabrisas y de las luces.

La conclusión es simple: no siempre es necesario que haya hielo o nieve para que una carretera se vuelva peligrosa.

A veces basta una curva a la sombra, algo de humedad y una alfombra de hojas que parecía no presentar ningún riesgo.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.