¿Por qué algunos millonarios prefieren un Toyota a un Ferrari? Una historia sobre el dinero que empieza en el garaje

24 octubre, 2026

Cuando pensamos en el garaje de un millonario, es fácil imaginar un Ferrari, un Lamborghini o un Porsche. Pero no todas las personas con grandes fortunas quieren mostrar su riqueza a través del automóvil. Algunas prefieren seguir al volante de modelos tan comunes como un Toyota Camry. Y la explicación puede estar precisamente en la forma en que lograron hacerse ricos.

La idea volvió a ganar relevancia en las redes sociales después de que Brian Luebben, inversionista inmobiliario y creador de contenidos, compartiera un testimonio sobre la importancia de evitar gastos innecesarios mientras construía su negocio.

Según ‘Supercar Blondie’, Luebben explicó que conducir un Toyota Camry, en lugar de gastar dinero en un automóvil de lujo, le permitió canalizar más recursos hacia inversiones.

El objetivo era sencillo: primero construir patrimonio y luego pensar en gastar dinero en automóviles más caros.

Pero esta forma de pensar no es nueva.

¿Qué descubrieron los investigadores sobre los millonarios?

En 1996, Thomas J. Stanley y William D. Danko publicaron el libro “The Millionaire Next Door”, dedicado a los hábitos financieros de personas con patrimonios elevados en los EE. UU.

La investigación reveló que muchos de los millonarios estudiados no correspondían a la imagen habitual de riqueza y ostentación.

En lugar de gastar grandes sumas en bienes de lujo, privilegiaban el ahorro, la inversión y la creación de negocios.

Automóviles prácticos, como los Toyota o las furgonetas de caja abierta de Ford, encajaban en esa filosofía.

La lógica es relativamente simple: el dinero gastado en un automóvil costoso deja de estar disponible para otras inversiones.

Además del precio de compra, un coche de lujo puede implicar costos más altos con seguros, mantenimiento y uso.

Esto no significa que los millonarios conduzcan todos los automóviles económicos, ni que los Toyota sean los preferidos de la mayoría. El estudio tiene varias décadas y no permite sacar conclusiones sobre las elecciones actuales de todos los millonarios de los EE. UU.

¿Conducir un Toyota puede ayudar a alguien a hacerse rico?

La respuesta exige cierta cautela.

Comprar un automóvil más barato no convierte a nadie automáticamente en millonario. Pero reducir gastos puede liberar dinero para ahorrar, invertir o desarrollar un negocio.

Precisamente ese fue el mensaje de Brian Luebben, cuyo testimonio volvió a alimentar la discusión en las redes sociales.

Entre las reacciones, hubo propietarios de Toyota que se identificaron con la elección, incluyendo a quienes bromearon con el hecho de ya tener el Camry, pero seguir esperando el primer millón.

En el fondo, la historia no se trata de la superioridad de un Toyota frente a un Ferrari.

Se trata de una diferencia de prioridades: para algunas personas, la riqueza no está en el automóvil estacionado frente a la puerta de casa, sino en el patrimonio que logran construir.

Y tal vez sea por eso que hay millonarios que, aunque pueden comprar un superdeportivo, siguen perfectamente satisfechos con su Toyota.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.