Imagina llegar a un peaje, descubrir que el sistema de cobro dejó de funcionar y encontrar las barreras levantadas. Podrías seguir el viaje sin pagar en ese momento. Pero, en Japón, miles de conductores decidieron hacer algo inesperado: buscar una forma de pagar más tarde, incluso después de haber pasado libremente.
Fue lo que ocurrió en abril de 2025, cuando una avería informática paralizó parte del sistema de cobro electrónico de peajes japonés durante 38 horas. El incidente afectó a 106 puntos de cobro, distribuidos por 17 autopistas, y obligó a la concesionaria a levantar las barreras para evitar que el tráfico quedara completamente bloqueado.
A história foi recordada pelo jornal espanhol ‘El Economista’, destacando que cerca de 36 mil conductores decidieron solicitar voluntariamente el pago de los peajes que habían utilizado durante la interrupción.
Una reacción que convirtió una avería tecnológica en una curiosa historia sobre civismo y confianza.
Casi un millón de vehículos pasaron por los peajes
Todo comenzó en la madrugada del 6 de abril de 2025, cuando el sistema de cobro electrónico de la Central Nippon Expressway, conocida como NEXCO Central, sufrió una falla informática de gran magnitud.
El problema afectó a algunas de las principales autopistas japonesas, incluidas las vías de acceso a la región de Tokio.
Como muchos puntos de cobro funcionaban de forma automática, la avería impidió el procesamiento normal de los pagos y provocó atascos.
Ante la imposibilidad de resolver la situación de inmediato, la concesionaria tomó una decisión: levantar las barreras y permitir que los automóviles continuaran circulando.
Durante las 38 horas de interrupción, se estima que alrededor de 960.000 vehículos pasaron por los puntos afectados.
Pero la historia no terminó cuando las barreras volvieron a funcionar.
¿Y si pagáramos igual?
La concesionaria puso a disposición un formulario mediante el cual los automovilistas podían indicar los trayectos realizados y solicitar el pago posterior de los peajes.
La respuesta sorprendió.
Cerca de 36.000 conductores decidieron seguir adelante con este procedimiento, a pesar de haber pasado por los puntos de cobro sin pagar en el momento de la pasada.
Representaban aproximadamente el 3,8% de los vehículos afectados por la avería.
No fue, por lo tanto, la mayoría de los conductores. Pero el número sigue siendo significativo: decenas de miles de personas tomaron la iniciativa de regularizar un cobro que el sistema no había podido efectuar.
La situación se volvió particularmente curiosa porque los propios conductores tenían que comunicar los trayectos realizados para permitir el cálculo de las cantidades.
Al final, la concesionaria devolvió el dinero
La historia aún reservaba una última sorpresa.
Después de resolver el problema, NEXCO Central decidió devolver las cantidades pagadas por los conductores afectados por la avería, buscando garantizar un trato similar entre quienes habían pagado y los que no lo habían hecho.
El incidente tuvo, sin embargo, importantes consecuencias financieras.
Según los datos publicados, la falla habría impedido el cobro de aproximadamente 1.200 millones de yenes, una cifra que rondaba los siete millones de euros.
El origen del problema se atribuyó a una actualización de software que comprometió el funcionamiento del sistema electrónico.
La avería llevó también a las concesionarias japonesas a revisar los procedimientos de emergencia. En junio de 2025, se aprobó un nuevo protocolo para situaciones similares, prevendo que, ante fallos generalizados que impidan el cobro normal, los vehículos puedan circular sin que se exijan pagos.
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