Alpina ha entrado en una nueva era bajo el control de BMW y ya muestra aquello que pretende conservar de su pasado. El primer modelo desarrollado en esta nueva etapa, una berlina de lujo con motor V8, superó los 300 km/h durante las pruebas realizadas en el circuito italiano de Nardò. Pero la velocidad máxima es solo una parte de la historia.
Según el ‘Motor1’, el prototipo, todavía cubierto por camuflaje, anticipa una berlina basada en el BMW Serie 7 y busca demostrar que la identidad de Alpina seguirá asentada en una combinación muy particular: prestaciones elevadas, confort para largos viajes y una elegancia discreta.
Las pruebas se llevaron a cabo en la pista circular de Nardò, en el sur de Italia, con 12,6 kilómetros de extensión, una instalación utilizada durante décadas para desarrollar y probar automóviles a velocidades muy altas.
Es precisamente en este entorno donde BMW está afinando el comportamiento de su nuevo Alpina, buscando garantizar que circular a más de 300 km/h no signifique renunciar a la estabilidad, al silencio o a la comodidad.
Un V8 que no necesita ser agresivo
El nuevo modelo utiliza un motor V8, pero BMW aún no ha revelado la cilindrada, la potencia ni el par motor.
Se sabe, sin embargo, que el propulsor recibió una gestión electrónica específica y una calibración propia del acelerador, desarrolladas para proporcionar una entrega de potencia progresiva y uniforme.
La transmisión también ha sido adaptada para acompañar el aumento de las prestaciones y los regímenes de funcionamiento más elevados del motor.
El objetivo no es transformar esta berlina en un deportivo radical, sino crear un automóvil capaz de recorrer grandes distancias a altas velocidades, manteniendo un comportamiento predecible y cómodo.
La filosofía se resume en una expresión utilizada por la propia marca: “Speed, not Sport”, es decir, velocidad en lugar de deportividad.
Las llantas de 20 radios y los cuatro escapes continúan
A pesar del cambio de propiedad, BMW pretende conservar varios elementos que hicieron que Alpina fuera inmediatamente reconocible.
El prototipo mantiene las características llantas de 20 radios, ahora combinadas con neumáticos desarrollados específicamente para el modelo.
Estos neumáticos incluyen una capa adicional de espuma, destinada a reducir el ruido y mejorar la comodidad sin comprometer la precisión de conducción a velocidades elevadas.
En la parte trasera, siguen presentes las cuatro salidas de escape ovaladas, otra de las señas de identidad de Alpina.
También la suspensión y la aerodinámica están siendo desarrolladas para conciliar estabilidad, precisión y comodidad, características esenciales en un automóvil que pretende superar los 300 km/h con naturalidad.
Qué cambia con BMW al mando?
Desde el 1 de enero de 2026, Alpina pasó a funcionar como una marca autónoma dentro del BMW Group, iniciando una nueva etapa de su historia.
Los futuros modelos serán producidos en fábricas seleccionadas del grupo alemán, con amplias posibilidades de personalización, incluyendo colores exteriores exclusivos y acabados escogidos por los clientes.
La identidad visual también está siendo actualizada.
La nueva tipografía recupera la inspiración asimétrica de los años 1970 y se colocará en el centro de la parte trasera, mientras el emblema mantiene los elementos tradicionales asociados a la mecánica, ahora con un diseño más simple.
BMW promete también preservar los colores históricos y el estilo de las llantas que distinguen a la marca.
Aún quedan secretos por revelar
A pesar de las imágenes y de los primeros detalles técnicos, siguen por conocerse informaciones importantes sobre el nuevo BMW Alpina.
La marca no ha revelado la potencia exacta del V8, la velocidad máxima definitiva, el precio o la fecha de presentación de la versión de producción.
Por ahora, las pruebas en Nardò dejan una indicación clara sobre el rumbo elegido: BMW no pretende transformar a Alpina en una simple división de modelos deportivos.
La ambición es mantener viva una interpretación muy propia del automóvil de lujo, en la que la velocidad impresiona, pero la forma en que se alcanza sigue siendo el verdadero elemento diferenciador.