Uno de los Porsche más famosos de la historia del automovilismo se encuentra en el centro de un misterio que perdura desde hace más de medio siglo. Dos ejemplares del legendario Porsche 917 “Hippie” reclaman la identidad del coche que terminó las 24 Horas de Le Mans de 1970 en segundo lugar. ¿El problema? Ni los archivos de Porsche logran esclarecer de forma definitiva cuál de los dos es el verdadero, en una contienda en la que podrían estar en juego decenas de millones de euros.
La historia, revelada por The Wall Street Journal y recuperada por L’Automobile Magazine, involucra a un museo de Estados Unidos, un coleccionista británico y una práctica habitual en las carreras de las décadas de 1960 y 1970: el intercambio de números de chasis entre vehículos de competición.
Con su pintura psicodélica en tonos morados y verdes, el Porsche 917 LH se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de Le Mans. En 1970, Gérard Larrousse y Willi Kauhsen lo condujeron hasta la segunda plaza, en una edición marcada por la intensa lluvia y por la primera victoria absoluta de Porsche en esa prueba francesa.
Más de 50 años después, la identidad de ese automóvil sigue siendo motivo de discusión.
Dos Porsche, dos propietarios y la misma historia
De un lado está el Simeone Foundation Automotive Museum, en Filadelfia, Estados Unidos, que posee un Porsche 917 con la célebre decoración “Hippie”.
Del otro lado se halla Frank Sytner, antiguo piloto y empresario británico, de 82 años, que afirma haber adquirido la auténtica unidad en 2024, a un antiguo piloto radicado en Brasil.
Desde entonces, Sytner ha buscado reunir documentación y testimonios que prueben la autenticidad de su automóvil. Lo llevó a eventos como Le Mans Classic y al Festival de Velocidad de Goodwood, además de haber intentado aclarar la situación directamente con el museo que posee el otro ejemplar.
La dificultad es reconstruir una historia que comenzó en una época en la que los coches de competición eran a menudo modificados, reparados o reconstruidos.
El número de chasis que complicó todo
Ambas partes coinciden en un punto esencial: el Porsche que terminó en segundo lugar en las 24 Horas de Le Mans de 1970 tenía originalmente el número de chasis 917-043.
A partir de ahí, las versiones divergen.
El Museo Simeone sostiene que el automóvil habría recibido posteriormente la identificación 917-044, antes de ser vendido al conocido negociante y coleccionista Vasek Polak.
Esta interpretación se apoya, entre otros elementos, en una carta de 1998 de Jürgen Barth, entonces responsable de la competición para clientes de Porsche.
Frank Sytner presenta otra explicación. Según su investigación, el verdadero 917-043 habría pasado igualmente por las manos de Vasek Polak, antes de viajar a Brasil, donde habría recibido una identificación distinta.
Los especialistas contratados por el coleccionista admiten que el cambio podría haber sido hecho por motivos aduaneros, aunque no exista documentación concluyente que lo pruebe.
En aquella época, la sustitución de componentes e incluso de placas de identificación no era inusual en el automovilismo. Los equipos buscaban mantener los coches competitivos y simplificar procedimientos logísticos, sin imaginar que, décadas después, cada detalle podría suponer millones de euros.
Ni siquiera Porsche puede dar una respuesta definitiva
La postura de la propia marca alemana hace el caso aún más inusual.
Frank Jung, responsable de archivos y colecciones del Museo Porsche, reconoció que los documentos históricos disponibles no permiten establecer de forma definitiva cuál de los dos automóviles corresponde al 917-043 que participó en Le Mans.
Algunos registros sugieren que el 917-044, actualmente en el Museo Simeone, sería un chasis de reserva cuando fue vendido a Vasek Polak.
Sin embargo, esos elementos tampoco bastan para confirmar que el ejemplar de Frank Sytner sea el verdadero protagonista de la carrera de 1970.
Ni el análisis de antiguos ingenieros de la marca logró resolver la cuestión. Norbert Singer, una de las figuras históricas del programa de competición de Porsche, examinó el coche de Sytner e identificó algunos cambios en la carrocería, pero no pudo establecer una conclusión definitiva.
La Porsche optó, por ello, por no tomar partido en la disputa.
Un misterio que puede valer decenas de millones
La autenticidad es particularmente importante en un automóvil con el historial del Porsche 917.
Estos modelos están entre los coches de competición más deseados por los coleccionistas, y la vinculación directa a una prueba histórica como las 24 Horas de Le Mans puede aumentar considerablemente su valor.
Un Porsche 917K llegó a venderse por unos 25 millones de dólares, el equivalente a más de 20 millones de euros.
En el caso del “Hippie”, no está en discusión solo un número de chasis. Está en juego la posibilidad de que uno de los propietarios demuestre que posee el automóvil que, con una pintura inolvidable, ayudó a escribir uno de los capítulos más importantes de la historia de Porsche.
Hasta que surja una prueba concluyente, los dos ejemplares seguirán compartiendo una identidad que, en teoría, solo debería pertenecer a uno de ellos.
Y tal vez esa sea la parte más extraordinaria de la historia: más de medio siglo después de conquistar un lugar en el podio de Le Mans, el Porsche 917 “Hippie” sigue dando que hablar, pero esta vez fuera de las pistas.