El cambio de hora este domingo: cinco precauciones al volante que pueden marcar la diferencia

24 octubre, 2026

En la madrugada de este domingo, los relojes atrasarán una hora y muchos portugueses volverán a casa ya de noche. El cambio al horario de invierno coincide con una época en la que la lluvia, el pavimento mojado y la menor luminosidad exigen una atención aún mayor al volante. Continental identifica cinco precauciones que pueden ayudar a reducir los riesgos en la carretera, empezando por un elemento que muchos conductores solo revisan cuando surge un problema: los neumáticos.

En Portugal continental y en Madeira, los relojes atrasarán una hora en la madrugada del domingo, 25 de octubre, pasando de las 2:00 a las 1:00. En Azores, a la 1:00 los relojes volverán a la medianoche.

En la práctica, el anochecer pasa a ocurrir más temprano en el reloj, haciendo que muchos desplazamientos habituales al atardecer transcurran con menos luz natural.

Es en este contexto que Continental recomienda cinco precauciones para afrontar las condiciones típicas del otoño y el invierno. Aunque el cambio de hora por sí solo no altera las condiciones de seguridad de los vehículos, la combinación de lluvia, menor visibilidad y pavimento mojado puede aumentar las exigencias de la conducción.

1. ¿Están realmente preparados los neumáticos para la lluvia?

El primer consejo de Continental es verificar el estado de los neumáticos, especialmente la profundidad de las ranuras y la existencia de señales de desgaste irregular, cortes o deformaciones.

Las ranuras desempeñan una función esencial cuando la carretera está mojada: ayudan a evacuar el agua que se acumula entre el neumático y la calzada.

A medida que la superficie se desgasta, esa capacidad disminuye, aumentando el riesgo de pérdida de adherencia y de aquaplaneo.

Este fenómeno ocurre cuando los neumáticos dejan de evacuar el agua de forma suficiente y pierden contacto efectivo con la calzada. En esas circunstancias, el conductor puede perder temporalmente la capacidad de controlar la dirección y la frenada.

En Portugal, la profundidad mínima legal de las ranuras principales de los neumáticos de los automóviles de pasajeros es de 1,6 milímetros.

No obstante, estar por encima de ese límite no significa que un neumático gastado ofrezca el mismo rendimiento en piso mojado que uno nuevo. El estado general del caucho, la profundidad de la banda de rodadura y las condiciones de la carretera también influyen en la adherencia.

2. La presión de los neumáticos puede alterar el comportamiento del automóvil

El segundo cuidado es verificar regularmente la presión de los neumáticos, preferiblemente cuando están fríos.

Circular con una presión incorrecta puede afectar la estabilidad del automóvil, el desgaste de los neumáticos y su comportamiento al frenar.

Continental recomienda respetar los valores definidos por el fabricante del vehículo, que pueden variar según la carga transportada y las condiciones de uso.

Esas indicaciones se suelen encontrar en el manual del automóvil o en una etiqueta colocada en la carrocería, a menudo junto a la puerta del conductor.

No existe una presión universal adecuada para todos los vehículos. Lo importante es seguir las especificaciones correspondientes al automóvil y a los neumáticos utilizados.

3. Con menos luz, la velocidad debe ajustarse a la visibilidad

La menor luminosidad al amanecer, al atardecer y durante la noche puede dificultar la identificación de obstáculos, peatones, ciclistas y otros vehículos.

Cuando llueve, los reflejos de las luces en el pavimento mojado y el agua acumulada en el parabrisas pueden reducir aún más la visibilidad.

Por ello, la tercera recomendación es adaptar la velocidad a las condiciones reales de la carretera.

Incluso cuando el límite legal permite circular más rápido, la presencia de lluvia, niebla o poca luz puede exigir una reducción significativa de la velocidad.

Cuanto menor sea la visibilidad, menor deberá ser la velocidad necesaria para poder identificar un peligro y reaccionar con seguridad.

4. Dejar más espacio para el coche de delante puede evitar un accidente

La cuarta recomendación de Continental es aumentar la distancia de seguridad respecto al vehículo que circula delante.

En carretera mojada, la adherencia disponible puede ser menor que la de una carretera seca, aumentando la distancia necesaria para inmovilizar el automóvil.

El efecto depende de varios factores, entre ellos la velocidad, el estado de los neumáticos, las características de la calzada y la intensidad de la lluvia.

Mantener una distancia superior permite ganar tiempo para reaccionar ante una frenada inesperada o un obstáculo.

La marca también recomienda una conducción más suave, evitando aceleraciones excesivas, frenadas repentinas y cambios bruscos de dirección.

Anticipar las situaciones de riesgo es particularmente importante cuando la visibilidad y la adherencia están reducidas.

5. No basta ver la carretera: los demás también deben verla

El último consejo se relaciona con la visibilidad, tanto para el conductor como para los demás usuarios de la carretera.

Antes de iniciar un viaje, especialmente con previsión de lluvia o durante la noche, es importante confirmar que las luces del vehículo funcionan correctamente.

Los limpiaparabrisas deben estar en buenas condiciones, sin dejar zonas por limpiar o marcas que dificulten la visión.

También es importante mantener los cristales limpios y desempañados, ya que la humedad en el habitáculo puede reducir rápidamente la visibilidad.

Continental recuerda que estos cuidados simples ayudan a preparar el automóvil para las condiciones más exigentes de esta época del año.

¿Qué debe verificar antes de salir de casa?

La llegada del horario de invierno es una buena oportunidad para dedicar unos minutos al mantenimiento preventivo del automóvil.

Verificar los neumáticos, confirmar la presión, revisar las luces y observar el estado de las escobillas limpiaparabrisas son operaciones simples que pueden evitar dificultades durante un viaje.

Pero la preparación del vehículo es solo una parte de la seguridad. La velocidad, la distancia de seguridad y la capacidad de anticipar peligros siguen dependiendo de quien está al volante.

Y hay una idea que conviene recordar: el cambio de hora no convierte automáticamente las carreteras en más peligrosas. Lo que exige mayor atención son las condiciones de luminosidad y meteorológicas en las que pasamos a realizar algunas de nuestros desplazamientos.

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Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.