El primer velero de Ferrari va a volar sobre el mar… y hay tecnología portuguesa a bordo

20 septiembre, 2026

Ferrari ha pasado décadas tratando de hacer que sus coches se adhieran al asfalto. Ahora está trabajando en el problema contrario: construir una máquina capaz de levantarse del agua y «volar» sobre el océano.

Se llama Ferrari Hypersail, tiene 100 pies —aproximadamente 30 metros— y es el primer gran proyecto de la marca de Maranello en la vela oceánica. Pero hay un detalle menos conocido: una parte de la tecnología aplicada al velero llega a través de una empresa controlada por la portuguesa CIN.

La conexión es realizada por Boero Yacht Coatings, empresa italiana especializada en recubrimientos para embarcaciones y socia técnica del Hypersail. La propia empresa identifica a la CIN – Corporación Industrial del Norte como la entidad responsable de su dirección y coordinación.

Y la historia volvió a ganar actualidad esta semana. Boero anunció el 16 de septiembre que llevará la colaboración con el Ferrari Hypersail al Monaco Yacht Show, que se celebra entre el 23 y el 26 de septiembre.

Un Ferrari hecho para «volar»

El Hypersail está lejos de ser solo un ejercicio de marketing con el símbolo del Cavallino Rampante en una vela.

El proyecto está liderado por el navegante italiano Giovanni Soldini y fue concebido por el arquitecto naval Guillaume Verdier. El monocasco utiliza foils para elevar gran parte del casco por encima del agua y reducir la resistencia, permitiéndole literalmente navegar apoyado en varios puntos mientras «vuela» sobre la superficie.

Ferrari explica que una de las soluciones más insólitas pasa por la utilización de la propia quilla basculante como soporte de uno de los foils. Los restantes puntos de apoyo son un foil en el timón y, alternativamente, los foils laterales.

También hay tecnología directamente vinculada a la experiencia automovilística de Ferrari. El sistema de control de vuelo fue desarrollado a partir de conocimientos adquiridos en los automóviles de la marca, incluyendo procesos de cálculo aerodinámico y estructural. El proyecto ya ha originado nueve patentes, con otras seis en preparación cuando fue presentado.

Sin motor de combustión y sin “paradas en boxes”

Quizá el número más impresionante sea, sin embargo, cero.

El Hypersail no tendrá ningún motor de combustión. Ferrari dice que toda la energía necesaria para operar los sistemas de control de los foils, quilla y timón, así como ordenadores y demás equipos de bordo, deberá producirse durante la navegación.

Para ello recurrirá exclusivamente a fuentes renovables, incluida la energía solar, eólica y cinética. El objetivo es permitir que el velero cruce el océano sin escalas, sin asistencia exterior y, como gusta de decir Ferrari, sin «paradas en boxes».

¿Y dónde entra Portugal?

Precisamente en uno de los detalles en los que Ferrari suele ser obsesiva: el peso.

Boero Yacht Coatings desarrolló para el Hypersail un sistema integrado de revestimiento del casco y de las superficies, pensado para resistir las condiciones extremas de la navegación oceánica.

Esta semana, la empresa reveló más sobre ese trabajo: el desarrollo se centró en optimizar los grosores y los materiales utilizados, buscando reducir el peso total y contribuir a aumentar la eficiencia de la embarcación. En un proyecto en el que cada gramo cuenta, incluso la pintura deja de ser solo pintura.

La conexión portuguesa surge a través de CIN, grupo portugués que controla el Gruppo Boero. Es así como el conocimiento industrial bajo control portugués queda integrado en uno de los proyectos tecnológicos más inusuales jamás desarrollados por Ferrari.

El diseño final ya ha sido revelado: combina el Grigio Hypersail, inspirado en la apariencia natural de la fibra de carbono, con el Giallo Fly, amarillo históricamente asociado a Ferrari.

El Hypersail fue anunciado con lanzamiento al agua previsto para 2026, seguido de las primeras pruebas. Para Ferrari, sin embargo, el objetivo va mucho más allá de construir un velero rápido: la marca asume el proyecto como un laboratorio donde tecnologías desarrolladas en el océano podrían regresar, algún día, a los automóviles.

Después de Le Mans y de la Fórmula 1, Maranello ha encontrado así un nuevo circuito de pruebas. Solo que esta vez no hay asfalto, boxes ni salidas.

Hay un océano entero.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.