Este podría ser el último Tesla de la historia que podrás conducir, tanto en la carretera como en el aire

16 octubre, 2026

Casi nueve años después de la presentación del primer prototipo, Tesla ha revelado una nueva generación del Roadster que promete desafiar los límites de la industria automotriz. Aceleraciones por debajo de un segundo, sistemas de succión capaces de mantener el coche pegado al asfalto y propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX forman parte de un proyecto que Elon Musk considera el último gran automóvil de la marca pensado para ser conducido por humanos.

Tesla volvió a colocar el Roadster en el centro de las atenciones con una presentación marcada por números extremos y promesas difíciles de imaginar en un automóvil de producción. Según ‘Motor1’ y la revista francesa ‘L’Automobile Magazine’, el deportivo eléctrico debería llegar al mercado en 2028, tras sucesivos aplazamientos.

Pero la gran sorpresa no está solo en la velocidad. La firma pretende transformar el Roadster en una máquina capaz de realizar maniobras aéreas, recurriendo a propulsores de gas comprimido inspirados en la tecnología de SpaceX.

Y Elon Musk fue aún más lejos al afirmar que este podría ser el último Tesla concebido específicamente para quienes disfrutan de la conducción.

Un automóvil que acelera como un cohete

La versión más radical, denominada Rocket, promete alcanzar las 96 km/h en apenas 0,59 segundos, un valor extraordinario incluso entre los coches de competición.

Para lograr un rendimiento semejante, Tesla pretende utilizar propulsores de gas comprimido, capaces de proporcionar impulsos adicionales a la aceleración proporcionada por los motores eléctricos.

La versión Performance, concebida para circular en carretera, presenta números más convencionales, aunque igualmente impresionantes: la marca anuncia una aceleración de 0 a 96 km/h en 1,6 segundos, equivalente a aproximadamente 1,8 segundos de 0 a 100 km/h.

Existe aún una versión Thrust, equipada con un sistema de succión que utiliza un ventilador instalado debajo del automóvil.

Este dispositivo crea una diferencia de presión que atrae el vehículo contra el asfalto, aumentando la adherencia incluso a velocidades reducidas.

Según Tesla, el sistema podría permitir aceleraciones laterales de hasta 2g en curva, proporcionando un comportamiento que Elon Musk describe como aparentemente contrario a las leyes de la física.

La tecnología no es enteramente novedosa. El McMurtry Spéirling, un pequeño deportivo eléctrico británico, ya demostró las ventajas de un sistema similar.

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¿Puede incluso volar?

Es en la versión Rocket donde Tesla lleva el concepto más lejos.

Además de los propulsores traseros, el automóvil integra dispositivos adicionales distribuidos por la carrocería, incluyendo junto a los guardabarros de las ruedas, que permiten controlar movimientos en diferentes direcciones.

La marca presentó la posibilidad de realizar maniobras aéreas, incluyendo elevar el automóvil del suelo y volver a posarlo sobre las cuatro ruedas.

Sin embargo, persisten varias incógnitas sobre la autonomía de los depósitos de gas comprimido, la frecuencia con la que podrán utilizarse los propulsores y las condiciones de seguridad necesarias.

La configuración extrema obliga incluso a eliminar el asiento del pasajero para alojar los equipos.

También hay un obstáculo importante: la homologación. Según ‘L’Automobile Magazine’, solo la versión Performance está prevista para su uso en carreteras públicas, quedando las variantes más radicales limitadas a espacios privados.

Por ahora, las capacidades anunciadas deben tomarse como objetivos del fabricante, y no como rendimientos definitivamente verificados en condiciones independientes.

¿El último Tesla que será conducido por humanos?

Quizás la declaración más sorprendente de Elon Musk no haya estado relacionada con la velocidad o la posibilidad de volar.

“A largo plazo, este será el único coche conducido por humanos que Tesla fabrique alguna vez”, afirmó el empresario, en referencia a la estrategia de la marca de apostar cada vez más por la conducción autónoma.

El Roadster surge, así, como una especie de homenaje a la conducción tradicional, en un momento en que Tesla busca transformar sus automóviles en vehículos capaces de transportar pasajeros sin intervención humana.

“Si éste va a ser el único coche conducido por humanos, vamos a llevarlo al límite, y aun más allá”, añadió Musk.

Llega en 2028, pero ya exige depósitos elevados

El nuevo Roadster debería entrar en producción en 2028, prácticamente una década después de que se anunciara el proyecto original.

La autonomía prevista también sufrió cambios. De los cerca de 1.000 kilómetros prometidos inicialmente, la estimación para la configuración más radical se redujo a aproximadamente 480 kilómetros.

En Francia, las reservas están nuevamente disponibles, según ‘L’Automobile Magazine’.

La versión Performance exige un depósito inicial de 5.000 euros, seguido de otros 45.000 euros dentro de diez días.

Para la versión Thrust, el depósito anunciado sube a 245.000 euros, mientras que la Rocket deberá estar disponible exclusivamente por invitación.

Los precios finales siguen sin aclararse, así como varios detalles técnicos y de producción.

Entre promesas de récords, tecnología espacial y un automóvil capaz de despegar del suelo, Tesla volvió a lograr aquello que Elon Musk más aprecia: poner al mundo automovilístico a hablar de un modelo que aún debe demostrar todo lo que promete.

Automonitor ha seguido la larga espera del nuevo Roadster. Todo comenzó con la cuenta atrás anunciada por Tesla, siguió la divulgación de las primeras imágenes y, ya esta semana, Elon Musk prometía finalmente mostrar un automóvil capaz de volar. Pero, ¿será que esta vez todas las promesas llegarán a la carretera?

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.