Estuvimos en la presentación del nuevo BMW i3: la electrificación llega al corazón de la marca

29 octubre, 2026

Tras asistir al lanzamiento del nuevo BMW i3, nos damos cuenta de que este modelo poco tiene que ver con el pequeño i3 original, de carrocería alta. En la práctica, es la interpretación 100% eléctrica del Serie 3, creada desde cero sobre la plataforma Neue Klasse.

A BMW lo presenta como el segundo modelo de esta nueva generación, tras el iX3, y es precisamente aquí donde ya se empieza a notar la evolución respecto al primero.

Lo que más impresiona

En la versión i3 50 xDrive, las cifras son:

  • Dos motores eléctricos y tracción total;
  • Torque máximo de 645 Nm;
  • Batería con 108,7 kWh de capacidad utilizable;
  • Aceleración de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos;
  • Velocidad máxima de 200 km/h;
  • Autonomía WLTP de hasta 912 km;
  • Arquitectura eléctrica de 800 V;
  • Carga rápida DC de hasta 400 kW;
  • Peso aproximado de 2.205 kg.

Una de las grandes evoluciones de la Neue Klasse aparece con la nueva arquitectura eléctrica de 800 V, que permite al i3 admitir potencias de carga de hasta 400 kW, colocándolo tecnológicamente entre los eléctricos más avanzados de la actualidad.

En otras palabras, BMW no buscó simplemente colocar una batería de gran capacidad en un Serie 3. Quiso combinar batería, eficiencia, electrónica y carga en una arquitectura desarrollada desde cero.

Heart of Joy: el nuevo cerebro del BMW i3

Esta es una de las tecnologías más interesantes presentes en el i3: un sistema central que coordina la dinámica del automóvil.

Con esta solución, la marca busca preservar el comportamiento típico de un BMW en la transición hacia la movilidad eléctrica. Es aquí donde también destaca la contribución de Critical TechWorks, empresa tecnológica creada por BMW en asociación con la portuguesa Critical Software.

En resumen, la Neue Klasse no significa apenas más autonomía. Representa también una nueva forma de usar el software y la electrónica para mejorar la dinámica del automóvil.

Este “supercerebro” concentra las funciones relacionadas con la conducción y coordina la propulsión, la desaceleración, la frenada y el control dinámico en un único sistema.

Al reducir la fragmentación entre las distintas unidades de control, BMW busca hacer las respuestas más rápidas, consistentes y naturales.

Hace unos años, en un eléctrico, la aceleración era un factor de diferenciación suficiente. Hoy, veo Heart of Joy no solo como software, sino como una nueva forma de ingeniería dinámica.

Si funciona como espero confirmar en la prueba dinámica, el ADN del automóvil dejará de estar determinado exclusivamente por la afinación mecánica del chasis, pasando también a depender de la calidad del código, de la capacidad computacional y de la integración entre software y hardware.

¿Y el interior?

También aquí hay un cambio profundo, con la introducción del BMW Panoramic iDrive.

En lugar de depender del tradicional cuadro de instrumentos detrás del volante, el BMW Panoramic Vision presenta la información en una zona que recorre toda la anchura inferior del parabrisas, de un pilar A al otro.

A este sistema se une una pantalla central Free-Cut de 17,9 pulgadas, el BMW 3D Head-Up Display y los mandos Shy Tech, que solo se iluminan cuando es necesario.

La tecnología está presente, pero busca desaparecer visualmente cuando no es necesaria. El objetivo es reducir la complejidad del habitáculo y hacer la interacción más intuitiva.

El conjunto incluye también el BMW Intelligent Personal Assistant y la integración de la tecnología de inteligencia artificial Amazon Alexa+.

Más que la cantidad de pantallas o funciones, interesa entender si esta nueva organización de la información consigue simplificar la experiencia de conducción.

¿Pero sigue siendo un Serie 3?

Sí, y esa es una elección deliberada.

BMW adoptó una configuración de dos volúmenes y medio, con una parte frontal que recupera elementos históricos de la marca, reinterpretados de forma más minimalista, como la tradicional parrilla de riñones dobles.

El nuevo BMW i3 no debe presentarse simplemente como un Serie 3 eléctrico, sino como el modelo a través del cual BMW busca trasladar a la era eléctrica todo lo que ha construido a lo largo de cinco décadas en torno al Serie 3: proporciones, implicación del conductor, eficiencia y placer de conducción.

¡Y eso no es fácil!

Véase la autonomía anunciada de hasta 912 km, resultado de la combinación entre batería, aerodinámica, electrónica de potencia, software y una arquitectura eléctrica de 800 V.

O el coeficiente aerodinámico de 0,21 Cd, una cifra que impresiona.

Si no, observe: el i3 puede alcanzar 101 km más de autonomía que el BMW iX3, a pesar de que ambos comparten la misma distancia entre ejes y una configuración mecánica similar.

Aquí es cuando se percibe cómo la forma de un sedán berlina continúa teniendo un papel importante en la eficiencia de un automóvil eléctrico.

Otro número interesante es la posibilidad de recuperar hasta 400 km de autonomía en solo diez minutos, mediante el uso de un cargador compatible y en condiciones ideales.

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Ahora falta la prueba dinámica

Los números son prometedores, pero hay aspectos que solo podrán ser debidamente evaluados al volante.

En la prueba dinámica, será importante entender:

  • Cómo se controla el movimiento vertical de la carrocería;
  • Cuál es el nivel de precisión y naturalidad de la dirección;
  • Hasta qué punto los frenos mantienen una respuesta constante;
  • Cómo funciona la integración entre la frenada regenerativa y la frenada por fricción;
  • Si el comportamiento se mantiene previsible y constante cuando el peso se hace sentir en una carretera exigente;
  • Con qué naturalidad el automóvil puede gestionar y aprovechar su masa;
  • Cómo funciona, en uso real, el nuevo sistema de proyección de información en la zona inferior del parabrisas y si se consigue reducir el tiempo durante el cual el conductor desvía la mirada de la carretera.

Es en esta evaluación cuando podremos ver si la tecnología es capaz de cumplir lo que prometen los números y la presentación.

El detalle histórico que no debe pasar desapercibido

La recuperación del nombre i3 es una decisión interesante.

El primer BMW i3 tenía una carrocería compacta, una arquitectura poco convencional y un uso intensivo de materiales compuestos.

El nuevo i3 sigue una estrategia prácticamente inversa: BMW lo sitúa en el centro comercial y simbólico de la marca, en el territorio del Serie 3.

Y este cambio revela la madurez de la movilidad eléctrica.

La electrificación dejó de necesitar una silueta alternativa para justificar su existencia y empieza a demostrar que puede ocupar el lugar de modelos históricos, incluso superándolos en determinadas áreas.

En este caso, hablamos de uno de los coches que mejor ayudaron a definir el concepto de berlina deportiva premium.

BMW posiciona, así, al nuevo i3 no solo como el segundo automóvil de la Neue Klasse, sino como un hito en su propia evolución: el momento en que el software deja de ser solo un complemento de la ingeniería y pasa a formar parte integral del ADN de la marca.

Fuente oficial: BMW Group, presentación del nuevo i3

La transformación eléctrica de BMW ya ha venido obteniendo un destacado en Automonitor. Descubra por qué la demanda llevó a la marca a adelantar los pedidos del nuevo Serie 3 eléctrico, conozca la tecnología de conducción asistida del iX3, que permite circular sin las manos en el volante hasta 130 km/h y repase nuestro ensayo al BMW 230i, uno de los representantes de la tradición deportiva de la marca.

 

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.