Explicador: ¿Por qué la Alfa Romeo tiene una serpiente en su emblema? Todo comenzó con un hombre esperando al coche eléctrico

25 octubre, 2026

Se encuentra frente a algunos de los coches italianos más conocidos del mundo, pero hay un detalle en el emblema de Alfa Romeo que muchos conductores nunca observan con atención. Al lado de una cruz roja surge una enorme serpiente coronada, con una pequeña figura humana junto a la boca. La imagen parece sacada de una leyenda medieval y, curiosamente, la historia de su llegada a los automóviles empieza con un hombre esperando un tranvía eléctrico.

Para descubrir el origen del emblema, es preciso remontarse a 1910, a Milán, la ciudad donde nació la empresa que acabaría por convertirse en Alfa Romeo.

En aquel momento, la marca se llamaba A.L.F.A., sigla de Anonima Lombarda Fabbrica Automobili, y necesitaba un símbolo para colocar en la frente de sus primeros automóviles.

La solución no surgió en una pista de carreras ni en un taller. Según la historia oficial contada por Alfa Romeo, nació de una observación realizada en las calles de Milán.

Un tranvía eléctrico, un castillo y una idea inesperada

Romano Cattaneo, un joven diseñador, esperaba el tranvía eléctrico número 14 en la Piazza Castello cuando reparó en un símbolo representado en la Torre della Filarete, del Castillo Sforzesco.

Era el Biscione, una serpiente asociada a la familia Visconti, que gobernó Milán durante la Edad Media.

Cattaneo quedó impresionado con la imagen y compartió la idea con Giuseppe Merosi, responsable del desarrollo de los primeros automóviles de A.L.F.A.

El diseño acabó reunificando dos símbolos históricos de la ciudad: la serpiente de los Visconti y la cruz roja sobre fondo blanco, asociada a Milán.

Todo quedó ubicado dentro de un círculo azul, con las inscripciones “A.L.F.A.” y “MILANO” en dorado.

Ugo Stella, responsable de la empresa, aprobó la propuesta. Y así nació, en 1910, uno de los emblemas más reconocibles de la industria automotriz.

Pero ¿qué está tragando la serpiente?

Aquí la historia se vuelve todavía más curiosa.

El Biscione se representa tradicionalmente como una gran serpiente, a menudo coronada, con una figura humana junto a la boca.

La imagen tiene raíces en la heráldica medieval y está rodeada de interpretaciones y leyendas. Algunas tradiciones describen la figura como un niño; otras la asocian a un enemigo derrotado.

Tampoco existe una lectura universalmente aceptada sobre si la serpiente está tragando o expulsando a la figura humana.

Lo que sí se sabe con certeza es que Alfa Romeo no inventó la imagen. La tomó de un símbolo histórico de Milán, vinculado a la familia Visconti, y la convirtió en una parte permanente de la identidad de la marca.

Por eso, el emblema no representa una serpiente elegida solo por parecer feroz o deportiva. Representa, sobre todo, los orígenes milaneses del fabricante.

¿Y la cruz roja? También tiene una explicación

La otra mitad del símbolo es más fácil de interpretar.

La cruz roja sobre fondo blanco es un emblema histórico de Milán. Al combinarla con el Biscione, A.L.F.A. creó una conexión visual inmediata con la ciudad donde se fundó.

Y esa conexión ha sobrevivido a más de un siglo de transformaciones.

En 1919, con la incorporación del nombre Romeo a la identidad de la empresa, el emblema pasó a mostrar la inscripción “ALFA ROMEO”.

En 1925, la victoria del Alfa Romeo P2 en el primer Campeonato Mundial de Grandes Premios llevó a la introducción de una corona de laurel alrededor del símbolo.

Ya en 1972, el nombre “MILANO” desapareció del emblema, en un momento en que la marca expandía su producción fuera de la ciudad.

El diseño fue modernizado en varias ocasiones, incluida la de 2015, pero los dos elementos fundamentales permanecieron: la cruz y la serpiente.

Un símbolo que continúa contando la misma historia

Más de 115 años después de la fundación de A.L.F.A., el Biscione sigue presente en los automóviles de la marca.

Y tal vez esa sea la parte más interesante de toda la historia.

Lo que hoy vemos en la frente de un Alfa Romeo no nació de una campaña publicitaria ni de un intento de crear un símbolo agresivo para un automóvil deportivo.

Nació de la historia de una ciudad, de un escudo medieval y, según el relato conservado por la propia marca, de una idea que surgió mientras un joven esperaba el tranvía eléctrico número 14.

La próxima vez que encuentres un Alfa Romeo estacionado, fíjate bien en el emblema.

Existe una buena probabilidad de descubrir un detalle que nunca habías notado. Y de comprender que, a veces, una pequeña imagen puede contar una historia mucho más amplia que el coche en el que está incrustada.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.