Guerra de marcas: BMW utiliza IA para burlarse de un Toyota de los años 90

4 noviembre, 2026

BMW decidió provocar a los conductores con una nueva campaña publicitaria, pero la elección del automóvil utilizado para representar los coches “aburridos” está generando reacciones inesperadas. La marca alemana publicó la imagen de una berlina de los años 90, creada por inteligencia artificial, que se asemeja a un Toyota de la época. Y la acompañó de una única palabra: “BORING”, es decir, “aburrido”.

Según Motor1, la publicación forma parte de la campaña internacional “Made Different. To Feel Different”, lanzada el 29 de octubre, con la que BMW pretende destacar aquello que considera distingue a sus automóviles de los demás.

El mensaje se centra en el placer de conducir, en la ingeniería y en la experiencia proporcionada al volante, características que la marca busca asociar a su identidad.

Pero fue precisamente la imagen elegida para transmitir esa diferencia lo que terminó desviando las miradas.

Un Toyota que en realidad no es un Toyota

El automóvil presentado por BMW tiene faros rectangulares, indicadores de dirección de color ámbar y una parrilla discreta, elementos que recuerdan a varios sedanes japoneses de los años 90.

Motor1 identifica similitudes con la sexta generación del Toyota Carina y con el Corolla E100, dos modelos de esa década.

Sin embargo, hay un detalle importante: el coche de la campaña no es un Toyota verdadero.

Se trata de una imagen generada por inteligencia artificial, sin identificación de marca, que reproduce la apariencia de un automóvil familiar japonés de la época.

Aun así, la asociación fue suficiente para desencadenar comentarios en las redes sociales.

En lugar de debatir el placer de conducir que BMW pretendía destacar, varios usuarios cuestionaron la elección de un automóvil con ese aspecto para representar todo aquello que la marca considera poco entusiasta.

Una provocación con cierta ironía

La situación se vuelve particularmente curiosa cuando se considera la relación entre BMW y Toyota.

Ambas marcas colaboraron en el desarrollo de los BMW Z4 y Toyota GR Supra, modelos que comparten una base técnica.

La asociación se extiende también a la investigación y al desarrollo de tecnologías relacionadas con celdas de combustible de hidrógeno.

O sea, BMW eligió para su provocación un automóvil que se parece a un modelo de una marca con la que mantienen una relación de colaboración.

Naturalmente, la campaña no identifica directamente a Toyota como objetivo de la crítica, pero las similitudes visuales fueron suficientes para alimentar la discusión.

Y BMW tampoco escapa a las críticas

La campaña presenta además otro contraste interesante.

En el vídeo promocional, BMW aprovecha para jugar con los interiores dominados por pantallas, una tendencia cada vez más presente en la industria automotriz.

Motor1 señala la ironía del mensaje, teniendo en cuenta que los propios modelos de BMW también han ido apostando por soluciones digitales y superficies de visualización cada vez más amplias.

La campaña incluye referencias a la nueva generación del X5, prevista para 2027, lo que acentúa el contraste entre el automóvil de aspecto antiguo creado por inteligencia artificial y los modelos más recientes de la marca alemana.

¿Al final, un coche tiene que ser emocionante?

Detrás de la provocación existe una cuestión que divide a los aficionados a los automóviles.

Para algunos conductores, el placer de conducir, el comportamiento dinámico y la personalidad de un modelo son características fundamentales.

Para otros, un automóvil debe ser sobre todo cómodo, fiable, económico y capaz de cumplir con los desplazamientos diarios sin complicaciones.

BMW construyó gran parte de su identidad en torno a la primera visión y ahora busca reforzar ese mensaje con una campaña deliberadamente provocadora.

La cuestión es saber si llamar “aburrido” a un automóvil familiar de los años 90 constituye la mejor forma de demostrar esa diferencia.

Una cosa es cierta: la publicación logró llamar la atención.

Y tal vez ahí esté la mayor ironía de toda la historia. BMW quería hablar del placer de conducir sus automóviles, pero terminó colocando un falso Toyota de los años 90 en el centro de la conversación.

La inteligencia artificial ya ha generado otras historias curiosas en Automonitor. En un concesionario BMW, la IA llegó a ofrecer más por un usado de lo previsto. Y, para recordar una colaboración entre ambas marcas, el fin del BMW Z4 también marcó la despedida del Toyota GR Supra.

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Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.