Hace 120 años nació uno de los Rolls-Royce más legendarios de la historia: la historia del Silver Ghost

1 noviembre, 2026

Hay automóviles que quedan en la historia por su velocidad, otros por su diseño y algunos por la tecnología. El Rolls-Royce Silver Ghost logró algo aún más difícil: ayudar a crear la reputación de una marca que, 120 años después, sigue siendo un referente mundial de lujo, refinamiento y exclusividad. Presentado en 1906, el “Fantasma de Plata” se convirtió en una leyenda en una época en la que viajar en coche todavía era una aventura.

Su nombre nació de un único ejemplar, su fiabilidad fue puesta a prueba en desafíos extraordinarios y uno de sus chasis llegó a recorrer un largo viaje sin que el conductor pudiera cambiar de marcha. En el camino, el Silver Ghost también se vinculó al nacimiento de uno de los símbolos más famosos de la industria automotriz.

Ahora, Rolls-Royce celebra los 120 años de un modelo que ayudó a definir su identidad. Y, como recuerda el periódico español ‘El Economista’, la historia del Silver Ghost demuestra que la reputación de la marca británica empezó a construirse mucho antes de que el lujo automovilístico asumiera el significado que conocemos hoy.

Todo comenzó en Londres, en 1906

La historia del Silver Ghost comenzó en noviembre de 1906, cuando Rolls-Royce presentó el modelo 40/50 HP en el Salón del Automóvil de Olympia, en Londres.

La empresa se había fundado apenas dos años antes y Henry Royce estaba decidido a demostrar que era posible construir automóviles más sofisticados, cómodos y, sobre todo, fiables.

En aquella época, las averías formaban parte de la experiencia de conducción. Las carreteras eran frecuentemente difíciles, los motores exigían cuidados constantes y un viaje de algunas centenas de kilómetros podía convertirse en una auténtica prueba de resistencia.

El nuevo Rolls-Royce buscaba cambiar esa realidad.

Equipado con un motor de seis cilindros, destacaba por su funcionamiento particularmente suave y silencioso. Pero el cuidado de los ingenieros iba mucho más allá del motor: la suspensión, el comportamiento en carretera y los acabados eran estudiados al detalle.

La ambición no era solo construir un automóvil lujoso. Era crear una máquina capaz de proporcionar una experiencia de conducción superior a la de sus competidores.

Y el resultado acabaría por superar todas las expectativas.

¿Por qué quedó conocido como “Fantasma de Plata”?

Curiosamente, el Silver Ghost no nació con ese nombre.

La designación original era 40/50 HP, pero Claude Johnson, el primer director comercial de Rolls-Royce, se dio cuenta de que un nombre memorable podría ayudar a demostrar las cualidades del automóvil.

Johnson comenzó a atribuir nombres propios a algunos ejemplares de la marca. El más famoso fue el chasis 60551, que recibió una pintura plateada y varios elementos con acabado en plata.

Lo llamó “The Silver Ghost”, o “Fantasma de Plata”.

La elección no fue solo estética. El nombre buscaba transmitir la idea de un automóvil que se desplazaba de forma casi silenciosa, con una suavidad poco habitual para la época.

El ejemplar se volvió tan conocido que otros propietarios comenzaron a llamar Silver Ghost a sus Rolls-Royce 40/50 HP.

Con el paso de los años, el apodo dejó de identificar solo a un automóvil y pasó a designar a toda la familia.

Así nacía uno de los nombres más emblemáticos de la historia de Rolls-Royce.

Un viaje sin cambiar de marcha ayudó a construir la leyenda

El lujo podía impresionar a los clientes, pero Claude Johnson sabía que la mejor forma de ganarse la confianza del público era demostrar de lo que era capaz el automóvil.

Por ello, Rolls-Royce comenzó a participar en pruebas de resistencia y fiabilidad, en una época en que terminar un viaje exigente ya era, por sí solo, una hazaña.

Uno de los episodios más famosos ocurrió en 1911.

Ese año, un Silver Ghost identificado por el chasis 1701 participó en una prueba entre Londres y Edimburgo, conducido por el piloto de pruebas Ernest Hives.

El desafío tenía una particularidad extraordinaria: la caja de cambios fue deliberadamente bloqueada en la marcha más alta.

Isto significava que el conductor no podía reducir una marcha para enfrentar una subida ni elegir otra relación para facilitar el avance. El motor tendría de demostrar su flexibilidad a lo largo de todo el recorrido.

El Rolls-Royce completó la prueba y logró, además, resultados notables de consumo y velocidad media para la época.

El mismo ejemplar, conocido por el apodo “The Sluggard”, volvería a sorprender pocos meses después.

Equipado con una carrocería más aerodinámica, superó las 100 millas por hora en el circuito de Brooklands, en el Reino Unido, alcanzando aproximadamente 164 km/h.

Fue el primer Rolls-Royce en superar la barrera de los 160 km/h.

En una época en la que los automóviles aún compartían muchas carreteras con vehículos tirados por caballos, estas demostraciones ayudaron a convertir al Silver Ghost en un símbolo de excelencia mecánica.

El automóvil que también dio alas al Espíritu del Éxtasis

El Silver Ghost no estuvo ligado solo a la reputación de fiabilidad de Rolls-Royce.

También desempeñó un papel importante en la historia de uno de los símbolos más reconocibles del mundo del automóvil: la pequeña figura femenina que ornamenta la parte delantera de los modelos de la marca.

El Espíritu del Éxtasis, creado por el escultor Charles Sykes, fue presentado como la mascota oficial de Rolls-Royce en 1911.

Y fue precisamente un Silver Ghost propiedad de Lord Montagu de Beaulieu el primer automóvil en ostentar la célebre figura.

Con el paso de las décadas, el Espíritu del Éxtasis se convirtió en inseparable de la identidad de la fabricante británica, representando la elegancia y la exclusividad que siguen caracterizando sus automóviles.

El Silver Ghost ayudó, así, a establecer no solo una reputación técnica, sino también parte del lenguaje visual y simbólico de Rolls-Royce.

De empresarios a figuras de la realeza: un automóvil para unos pocos

El Silver Ghost rápidamente conquistó una clientela que incluía empresarios, aristócratas, artistas y personalidades influyentes.

Entre sus propietarios estuvieron el banquero Alfred de Rothschild, el compositor Hubert Parry, Winston Churchill y el aviador y productor de cine Howard Hughes.

La propia realeza encontró motivos para confiar en la marca.

En 1911, el Gobierno de la India encargó ocho Silver Ghost destinados a las ceremonias asociadas a la visita del rey Jorge V y de la reina María.

El automóvil también se distinguía por la variedad de carrocerías que podía recibir. Como era habitual en los modelos de lujo de la época, los clientes podían encargar diferentes configuraciones, desde limusinas formales a versiones abiertas destinadas a viajes.

El éxito comercial acompañó la reputación.

Entre 1906 y 1925, se produjeron 6.173 ejemplares en el Reino Unido y otros 1.703 en la fábrica de Rolls-Royce en Springfield, Estados Unidos.

En total, se construyeron 7.876 automóviles, una cifra que ayuda a comprender la magnitud alcanzada por un modelo destinado a una clientela muy restringida.

La prensa y los testimonios de los propietarios contribuyeron a asociar a Rolls-Royce con la expresión “el mejor automóvil del mundo”, que acabaría por acompañar a la marca durante generaciones.

Más de un siglo después, volvió a hacer el mismo viaje

Quizás la mejor demostración de la calidad del Silver Ghost ocurrió mucho después de que su producción terminara.

En 2021, el mismo chasis 1701 que había participado en la prueba de Londres a Edimburgo en 1911 volvió a la carretera para repetir el desafío.

Habían pasado 110 años.

Y, al igual que en el viaje original, la caja de cambios fue bloqueada de nuevo en la marcha más alta.

El automóvil completó el recorrido, demostrando que la ingeniería concebida por Henry Royce a principios del siglo XX seguía siendo capaz de enfrentar un viaje exigente más de un siglo después.

No fue la única ocasión en la que estos clásicos regresaron a la carretera. En 2013, un grupo de 47 Silver Ghost volvió a recorrer los aproximadamente 2.900 kilómetros de la histórica prueba alpina de 1913.

Actualmente, el chasis 1701 se encuentra preservado en las instalaciones de Rolls-Royce en Goodwood, Reino Unido, como testimonio de una época en la que la fiabilidad tenía que demostrarse ante el público.

A los 120 años, el Silver Ghost sigue siendo mucho más que un automóvil antiguo con una historia insólita.

Fue el modelo que ayudó a transformar a Rolls-Royce en una referencia de lujo y ingeniería, que dio origen a uno de los nombres más famosos de la industria y que contribuyó a establecer estándares que la marca aún hoy busca representar.

Y todo empezó con un automóvil plateado que parecía desplazarse casi en silencio.

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Otros aniversarios sobre ruedas: El Silver Ghost no es el único clásico que celebra una fecha especial. El Toyota Corolla cumplió 60 años y tiene una conexión histórica con Portugal, mientras que el Fiat 124 también conmemora seis décadas de una historia que conquistó varios continentes.

Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.