La solución para mantener en circulación los motores de combustión podría estar en un lugar inesperado: dentro de tanques llenos de algas. Mazda está desarrollando un combustible renovable producido a partir de microorganismos acuáticos y acaba de dar un nuevo paso para convertir esta tecnología en una alternativa a los combustibles fósiles.
Según el sitio español ‘Autonoción’, el fabricante japonés apuesta por la producción de biodiesel a partir de microalgas, con el objetivo de utilizar este combustible en sus automóviles diésel.
El proyecto ha recibido ahora el apoyo de la Organización para el Desarrollo de Nuevas Energías y Tecnologías Industriales del Japón (NEDO), que lo seleccionó para un programa de investigación y desarrollo dedicado a la descarbonización.
La novedad fue anunciada por Mazda el pasado día 7 y representa un paso más en una estrategia que no depende exclusivamente de la electrificación de los automóviles.
¿Cómo es posible transformar algas en combustible?
El proceso comienza con el cultivo de microalgas, organismos microscópicos capaces de realizar la fotosíntesis y de absorber dióxido de carbono durante su crecimiento.
Estas microalgas acumulan sustancias oleosas en el interior de sus células. Después de cultivarlas, se recolectan y se procesan para extraer esos aceites, que pueden convertirse en un combustible renovable conocido como HVO, o aceite vegetal hidrotratado.
Mazda será la encargada de desarrollar los procesos de cultivo y extracción, mientras que la empresa energética japonesa Idemitsu Kosan colaborará en la investigación de la fase de refinación.
Una de las principales ventajas de las microalgas es que no requieren grandes extensiones de tierra agrícola. A diferencia de otras materias primas utilizadas en la producción de biocombustibles, pueden cultivarse en instalaciones propias, reduciendo la competencia con la producción de alimentos y la presión sobre los bosques.
Pero hay una diferencia importante: el combustible sigue emitiendo cuando se quema en el motor. El potencial beneficio ambiental depende de la cantidad de carbono absorbido durante el cultivo y de las emisiones asociadas a todo el proceso de producción.
Mil litros de cultivo para producir combustible
Mazda no está empezando desde cero. La fabricante investiga combustibles derivados de microalgas desde la década de 2010, en colaboración con instituciones académicas y a través de experiencias realizadas en sus instalaciones.
Los resultados ya permiten producir más de un litro de combustible en aproximadamente dos semanas, utilizando un tanque de cultivo con capacidad para mil litros.
Es un avance tecnológico, pero también revela el principal desafío del proyecto: lograr aumentar de manera significativa la producción para abastecer automóviles a gran escala.
La empresa tendrá ahora que mejorar la eficiencia del cultivo, de la extracción y de la transformación de los aceites, además de encontrar formas de hacer que el combustible sea económicamente competitivo.
Mazda ya tiene una fecha en mente
El objetivo anunciado por el fabricante japonés es comenzar a utilizar este biodiésel en el abastecimiento inicial de los vehículos diésel producidos en sus plantas de Japón a principios de la década de 2030.
Es decir, la intención es que esos automóviles puedan salir de la línea de producción ya abastecidos con combustible renovable.
Eso no significa que todos los propietarios de un Mazda diésel puedan, dentro de pocos años, repostar con combustible producido a partir de algas. La distribución comercial a gran escala sigue dependiendo de la evolución de la investigación y de la capacidad de producción.
Para Mazda, la apuesta encaja en una estrategia que busca combinar diferentes soluciones para reducir las emisiones, incluyendo motores de combustión alimentados por combustibles alternativos.
En un momento en que gran parte de la industria automotriz concentra las inversiones en vehículos eléctricos, la fabricante japonesa busca demostrar que el futuro de la movilidad podría pasar también por cambiar aquello que ponemos en el depósito, en lugar de reemplazar necesariamente el motor.