Parece una escena sacada de una película de ciencia ficción, pero sucedió en realidad. Un pequeño automóvil eléctrico británico logró desplazarse boca abajo, sin caerse, gracias a una tecnología que lo mantiene pegado a la superficie incluso cuando está detenido. Se llama McMurtry Spéirling, cuenta con alrededor de 1.000 caballos de potencia y ya ha adelantado a algunos de los coches de competición más rápidos del mundo.
La idea de un automóvil capaz de circular invertido no es nueva. Durante décadas, ingenieros discutieron si sería posible generar suficiente fuerza aerodinámica para mantener un vehículo pegado al techo de un túnel. McMurtry Automotive decidió dejar la teoría de lado y demostrar que era posible.
En abril de 2025, en las instalaciones de la empresa en Gloucestershire, Inglaterra, el Spéirling se convirtió en el primer automóvil en desplazarse invertido utilizando exclusivamente la fuerza generada por su propio sistema aerodinámico.
Según McMurtry Automotive, la demostración se llevó a cabo en una estructura especialmente construida para el efecto. El automóvil entró en una plataforma que giró hasta quedar completamente invertida. Después, sin apoyo exterior alguno, avanzó unos metros, sostenido únicamente por la fuerza de succión producida por los ventiladores.
Al volante estaba Thomas Yates, cofundador y director general de la empresa.
El secreto está debajo del automóvil
A primera vista, el McMurtry Spéirling parece un pequeño prototipo de competición, con una carrocería extremadamente compacta y solo un asiento.
Pero la verdadera revolución está oculta bajo el vehículo.
El Spéirling utiliza una tecnología denominada Downforce-on-Demand, basada en ventiladores que extraen aire de la zona inferior de la carrocería y crean una diferencia de presión capaz de adherir el automóvil a la superficie.
En la versión de producción, denominada Spéirling PURE, dos ventiladores pueden alcanzar 23.000 revoluciones por minuto y generar una fuerza descendente equivalente a aproximadamente 2.000 kilogramos.
La gran diferencia respecto a los coches de competición convencionales es que esta fuerza está disponible incluso cuando el vehículo no se está moviendo.
En un Fórmula 1, por ejemplo, la fuerza aerodinámica aumenta a medida que sube la velocidad. En el Spéirling, los ventiladores permiten generar una enorme adherencia prácticamente desde el primer instante.
Fue precisamente esta característica la que hizo posible la demostración de conducción invertida.
La experiencia tuvo limitaciones: no se trató de un viaje prolongado por el techo de un túnel, sino de un desplazamiento corto en una plataforma preparada para la prueba. Aun así, demostró que el concepto funciona.
Más rápido que muchos coches de competición
El Spéirling no fue desarrollado únicamente para desafiar a la gravedad.
En 2022, el prototipo estableció un nuevo récord absoluto en la subida de Goodwood, completando el recorrido en 39,08 segundos, con Max Chilton al volante.
En 2025, volvió a sorprender al superar el récord del circuito de pruebas del programa británico Top Gear, anteriormente perteneciente a un Renault R24 de Fórmula 1, equipado con un motor V10.
La versión definitiva de producción, presentada en julio de 2026, promete continuar esta historia.
Según los datos divulgados por McMurtry Automotive, el Spéirling PURE dispone de aproximadamente 1.000 caballos, acelera de 0 a 96 km/h en 1,55 segundos y puede alcanzar 305 km/h.
La marca también anuncia fuerzas de hasta 3 g en curva y en frenada, valores que exigen mucho al conductor.
A pesar de estas capacidades, no se trata de un automóvil destinado a las carreteras públicas. El Spéirling PURE fue desarrollado específicamente para uso en circuito.
Un millón de euros para desafiar a la gravedad
McMurtry Automotive anunció una producción limitada a solo 100 ejemplares, con las primeras entregas previstas para 2026.
El precio tampoco es convencional: aproximadamente 1,15 millones de euros, antes de impuestos, transporte y equipamiento opcional.
La versión de producción utiliza una batería de 100 kWh, dos motores eléctricos y una carrocería construida en materiales compuestos de fibra de carbono.
Pero quizá el detalle más curioso sea el sonido. A pesar de ser totalmente eléctrico, el Spéirling está lejos de ser silencioso. Los ventiladores producen un ruido intenso que, según la propia fabricante, recuerda al funcionamiento de un motor de avión.
El proyecto recupera una idea explorada en el automovilismo durante la década de 1970, cuando algunos fabricantes experimentaron con ventiladores para aumentar la adherencia de sus coches de competición.
Más de medio siglo después, una pequeña empresa británica logró llevar el concepto a un extremo que parecía imposible.
Y mientras otros fabricantes anuncian automóviles capaces de volar, McMurtry ya ha demostrado que, al menos durante unos metros, también es posible conducir un coche invertido.
¡No te pierdas la próxima curva! Sigue a Automonitor en LinkedIn y en Instagram para descubrir otras historias sorprendentes del mundo del automóvil.