¿Tu coche consume más combustible que antes? Estas siete causas pueden explicar por qué.

14 octubre, 2026

El depósito parece durar cada vez menos, las visitas a la gasolinera se han vuelto más frecuentes y la computadora de a bordo presenta consumos superiores a los habituales. Si reconoce este escenario, hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿está el problema en el coche o en la forma en que está siendo utilizado?

No siempre un aumento del consumo significa una avería. Según la organización británica de asistencia automovil RAC y el Departamento de Energía de EE. UU., factores tan simples como la presión de los neumáticos, el tipo de recorrido o el mantenimiento pueden hacer una diferencia significativa en la cantidad de gasolina o diésel necesaria para recorrer los mismos kilómetros.

Automonitor reunió siete causas que ayudan a explicar por qué un automóvil puede empezar a gastar más combustible, incluso cuando aparentemente continúa funcionando sin problemas.

1. Neumáticos con presión demasiado baja

Es una de las primeras comprobaciones que debe realizar cualquier conductor.

Cuando los neumáticos circulan con presión inferior a la recomendada por el fabricante, aumenta la resistencia a la rodadura. En la práctica, el motor necesita gastar más energía para mover el automóvil.

Según el Departamento de Energía de EE. UU., mantener los neumáticos correctamente inflados puede mejorar la eficiencia del combustible, además de contribuir a la seguridad y a la durabilidad de los propios neumáticos.

La presión debe verificarse con los neumáticos fríos, respetando los valores indicados por el fabricante, normalmente disponibles en una etiqueta en la puerta del conductor o en el manual del vehículo.

2. Pequeños trayectos que impiden que el motor se caliente

Si ha comenzado a utilizar el coche principalmente para trayectos de dos o tres kilómetros, es posible que haya encontrado una explicación para el incremento del consumo.

Los motores de combustión son generalmente menos eficientes hasta que alcanzan la temperatura normal de funcionamiento.

En viajes muy cortos, el motor puede completar el recorrido antes de alcanzar las condiciones de funcionamiento adecuadas, aumentando el consumo medio.

En los automóviles diésel, el uso frecuente en trayectos cortos puede incluso dificultar la regeneración del filtro de partículas, dependiendo del modelo y de las condiciones de circulación.

Siempre que sea posible, combinar varias desplazamientos en un único viaje puede ayudar a reducir el combustible utilizado.

3. Un problema mecánico que aún no ha dado señales evidentes

No todas las averías provocan inmediatamente una luz de aviso en el tablero.

Sensores responsables de monitorear el funcionamiento del motor, como la sonda lambda en los vehículos que la utilizan, pueden presentar fallos que afectan la gestión de la mezcla de combustible.

También problemas en los inyectores, en el sistema de encendido o en otros componentes pueden perjudicar la eficiencia del motor.

Un aumento súbito y persistente del consumo, especialmente cuando va acompañado de funcionamiento irregular, pérdida de potencia o dificultad de arranque, justifica una evaluación en un taller.

El mantenimiento preventivo sigue siendo una de las formas más eficaces de evitar que pequeños problemas se transformen en reparaciones costosas.

4. Frenos que siguen ofreciendo resistencia

Existe una causa menos conocida que puede aumentar el consumo: un freno que no libera completamente la rueda.

Cuando una pinza de freno queda parcialmente atascada, por ejemplo, el automóvil necesita vencer una resistencia adicional para seguir circulando.

Además de aumentar el esfuerzo necesario para mover el vehículo, esta situación puede provocar sobrecalentamiento, desgaste prematuro y problemas de seguridad.

Olor a quemado, tendencia del coche a desviarse de la trayectoria o calentamiento anormal de una rueda son señales que requieren atención.

Si sospecha de este problema, debe buscar asistencia técnica y evitar continuar circulando hasta que la situación sea evaluada.

5. Maletero cargado y accesorios en el techo

Transportar peso innecesario también tiene consecuencias.

Un techo portaequipajes permanentemente lleno obliga al automóvil a mover una masa mayor, especialmente en aceleraciones y en trayectos urbanos.

Pero hay otro detalle a menudo olvidado: las barras de techo y las cajas de equipaje.

Estos accesorios aumentan la resistencia aerodinámica, particularmente a velocidades más altas.

Según RAC, quitar accesorios exteriores cuando no se están utilizando puede contribuir a mejorar la eficiencia del vehículo.

6. Conducción más agresiva y tráfico intenso

Aceleraciones bruscas, frenadas frecuentes y velocidades elevadas son enemigos de un consumo reducido.

Aun sin cambiar la ruta habitual, un cambio en las condiciones de tráfico puede explicar diferencias importantes.

Un trayecto que antes tardaba 20 minutos y ahora exige 40, con paradas y arranques sucesivos, tiende a consumir más combustible.

La RAC recomienda una conducción suave, anticipando las situaciones de tráfico y evitando aceleraciones innecesarias.

En los automóviles modernos, el sistema Start-Stop también puede ayudar a reducir el consumo durante las paradas, siempre que funcione según las condiciones previstas por el fabricante.

7. Aire acondicionado y cambios de temperatura

El aire acondicionado utiliza energía para funcionar y puede aumentar el consumo de combustible, sobre todo en determinadas condiciones de uso.

Pero eso no significa que desconectarlo sea siempre la solución más eficiente.

En autopista, circular con las ventanillas abiertas puede aumentar la resistencia aerodinámica y contravenir parte del ahorro pretendido.

Las condiciones meteorológicas también influyen en el consumo. Con temperaturas más bajas, el motor puede tardar más en alcanzar la temperatura normal de funcionamiento, aumentando el gasto de combustible, sobre todo en trayectos cortos.

Por ello, un cambio en el consumo entre estaciones del año no significa necesariamente que exista una avería.

¿Cómo percatarse de que el coche está realmente gastando más?

Antes de concertar una visita al taller, vale la pena confirmar si el aumento es real y persistente.

Una forma simple consiste en registrar los litros repostados y los kilómetros recorridos entre repostajes, comparando varios depósitos en condiciones similares.

Para calcular el consumo medio, basta dividir los litros utilizados entre los kilómetros recorridos y multiplicar el resultado por 100.

Por ejemplo, un automóvil que utiliza 35 litros para recorrer 500 kilómetros presenta un consumo medio de 7 l/100 km.

Si el mismo coche pasa de 6 a 7 l/100 km, recorriendo 15 mil kilómetros al año, estará consumiendo 150 litros de combustible más al año.

A un precio meramente ilustrativo de 1,8 euros por litro, eso representa 270 euros más al año.

Antes de atribuir la diferencia a una avería, conviene verificar la presión de los neumáticos, los recorridos realizados, las condiciones de tráfico y la existencia de peso o accesorios innecesarios.

Si el aumento persiste sin explicación, especialmente cuando va acompañado de otros síntomas, una evaluación mecánica será la opción más prudente.

Ni siempre se necesita una gran avería para que el coche empiece a gastar más. En ocasiones, son pequeños detalles acumulados los que terminan por hacer la diferencia en la cartera.

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Nicolás Herrera

Soy periodista especializado en actualidad automotriz y movilidad. Desde Morelos sigo de cerca las novedades del sector, los nuevos modelos, la tecnología, la Fórmula 1 y los temas que afectan cada día a quienes viven la carretera.