Volvo está utilizando inteligencia artificial para recrear situaciones de peligro que nunca han ocurrido en las carreteras. Desde peatones que aparecen inesperadamente hasta bicicletas que surgen en un cruce, la marca es capaz de generar miles de escenarios virtuales para probar cómo reaccionan sus automóviles. El objetivo es anticipar accidentes y desarrollar sistemas de seguridad capaces de responder a situaciones cada vez más complejas.
Durante más de cinco décadas, Volvo Cars ha desarrollado tecnologías de seguridad a partir del análisis de accidentes reales. Ahora, la fabricante sueca está complementando ese trabajo con entornos digitales altamente realistas, en los que es posible reproducir y modificar situaciones de circulación sin poner en riesgo a las personas.
La tecnología utilizada se llama Gaussian Splatting y permite reconstruir digitalmente entornos reales a partir de datos recogidos por los vehículos.
Partiendo de una situación de tráfico, los ingenieros pueden crear innumerables variaciones, alterando la posición de un peatón, la trayectoria de una bicicleta, el movimiento de otro coche o la aparición de un obstáculo.
De este modo, una ocurrencia rara puede convertirse en miles de pruebas diferentes, permitiendo evaluar la capacidad de respuesta de los sistemas de seguridad.
Miles de situaciones peligrosas sin salir de la computadora
Una de las mayores dificultades en el desarrollo de tecnologías de seguridad es probar acontecimientos que rara vez ocurren en la carretera, pero que pueden tener consecuencias graves.
Un peatón que cruza inesperadamente delante de un coche o otro vehículo que cambia bruscamente de carril son ejemplos de situaciones que requieren reacciones rápidas y precisas.
Hasta ahora, la validación de estos escenarios dependía principalmente de pruebas físicas y de la recopilación de datos en circulación real.
Con la inteligencia artificial, Volvo puede generar nuevas versiones de situaciones ya conocidas y utilizarlas para entrenar y validar los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos por las siglas ADAS.
“Ya hemos utilizado millones de puntos de datos de situaciones que nunca llegaron a ocurrir. Con esta tecnología podemos partir de un escenario raro y crear miles de variaciones para entrenar y validar nuestros modelos”, explica Alwin Bakkenes, responsable global de ingeniería de software de Volvo Cars.
Según el responsable, este enfoque permite desarrollar sistemas de seguridad más robustos y anticipar situaciones que, de otro modo, podrían tardar años en surgir durante las pruebas en carretera.
De los accidentes reales a los mundos virtuales
La apuesta por la inteligencia artificial representa una evolución de la investigación de seguridad que Volvo ha venido desarrollando desde principios de la década de 1970.
Fue en esa época cuando surgió el Volvo Accident Research Team, un equipo dedicado al análisis de accidentes reales para comprender mejor las circunstancias en las que ocurren y las consecuencias para los ocupantes.
La información recogida a lo largo de décadas ha contribuido al desarrollo de soluciones destinadas a reducir el riesgo de accidentes y la gravedad de las lesiones.
Ahora, los datos procedentes de los sensores y de los sistemas informáticos de los vehículos más recientes pueden utilizarse para construir entornos virtuales y explorar situaciones que no se habían observado directamente.
La principal diferencia está en la escala: en lugar de esperar a que ocurra determinada eventualidad en la carretera, los ingenieros pueden simular diferentes versiones del mismo escenario y evaluar el comportamiento del software.
NVIDIA y Zenseact participan en el desarrollo
El proyecto involucra a Volvo Cars, Zenseact, empresa especializada en software e inteligencia artificial creada por el fabricante sueco, y NVIDIA, responsable de tecnología de computación de alto rendimiento utilizada para el entrenamiento de los modelos.
La investigación cuenta además con la colaboración de universidades suecas y el apoyo del Wallenberg AI, Autonomous Systems and Software Program (WASP).
Según Volvo, el uso de estos entornos digitales permite acelerar el desarrollo y la validación de nuevas funcionalidades de seguridad, reduciendo el tiempo necesario para explorar escenarios especialmente raros.
La fabricante subraya, no obstante, que las pruebas virtuales no sustituyen la investigación de accidentes reales ni los ensayos en carretera.
La tecnología funciona como un complemento, permitiendo analizar un número mucho mayor de situaciones sin depender exclusivamente de su ocurrencia en el mundo real.
En el fondo, Volvo busca preparar sus automóviles para peligros que aún no han enfrentado. Y, si la tecnología cumple el objetivo, algunos de esos accidentes podrían nunca llegar a ocurrir.